lunes, 12 de agosto de 2013

6º año: Información sobre narrativa del siglo XX

NARRATIVA DEL SIGLO XX

El acto de narrar es una actividad que ha acompañado al hombre desde su origen, activa su capacidad de observación e imaginación. Como cualquier otra manifestación artística del siglo, la narrativa refleja la crisis del concepto de "realidad" propia del siglo XX. Si bien subsisten todavía las novelas que procuran ser un reflejo lo más fiel  posible del mundo circundante, lo corriente es que el narrador busque objetivos muy distintos de los que se agotan en describir lo que puede verse cotidianamente.
Distinguimos entonces, a grandes rasgos, dos etapas:

HASTA EL SIGLO XIX
La novela de los siglos XVIII y XIX, plena de realismo social, aspiraba a reproducir de la manera más exacta la superficie de la existencia cotidiana, con el propósito de enjuiciar sus desajustes y conflictos. Partía de la confianza en un orden estable y definitivo, que sólo requería modificaciones parciales para mejorar.
El centro del interés narrativo de las novelas del siglo XIX son las acciones del protagonista, ubicado en un tiempo y espacio definidos, para insertarse en su sociedad en un intento de consolidar su situación o de mejorarla. A menudo el matrimonio es una vía para ello. La empresa del protagonista es propia de los valores individualistas y competitivos de la mentalidad burguesa. El interés del novelista estaba en recorrer la historia de modo lineal, con un criterio de causalidad entre los hechos, y apuntaba hacia el examen moral de la conducta. El argumento en general era previsible y verosímil.
A través de las novelas del siglo XIX se transmite la imagen de un mundo tranquilo, racional, ordenado, fundado en la transmisión de unas tradiciones y costumbres que tienen su origen en la sabia experiencia. Se creía aún en la posibilidad de alcanzar una verdad absoluta, universal, válida para todos los hombres. El novelista clásico puede dedicarse a pintar la sociedad en sus mínimos detalles o a la exploración psicológica del comportamiento humano. A esto hacía referencia el escritor Stendhal al definir a la novela como "un espejo que se pasea a lo largo de un camino":  puede reflejar lo que ocurre en los niveles más altos o más bajos de la realidad, pero siempre aspira a una imitación de la misma.
            En la novela clásica el lenguaje es simplemente un medio para describir el lugar de los sucesos, las acciones y los caracteres de los personajes. Es directo, sin ambigüedades o símbolos. El ambiente que rodea a los sucesos es en general contemporáneo al momento en que se escribe la novela; es un fondo histórico real para los acontecimientos ficticios pero creíbles en que se hallan comprometidos los personajes. El narrador es omnisciente ya que conoce todos los hechos acaecidos y puede meterse en la conciencia de sus personajes. En cuanto a la estructura, la novela clásica presenta un desarrollo lineal de la anécdota, en el que generalmente pueden distinguirse con claridad un planteo, un desarrollo y un desenlace. El tiempo respeta el orden cronológico de los sucesos.

DESDE EL SIGLO XX
Una profunda conmoción desintegró este sistema de apariencia tan sólida, especialmente cuando estalló la guerra de 1914. Se desencadenó un cambio profundo en la estructura narrativa, que rompió con las formas clásicas y transformó tanto los contenidos como las técnicas expositivas utilizadas.
La narrativa actual ha pasado de lo mimético a lo simbólico: nada de imitación de la realidad objetiva. Esto supone la sustitución de los escenarios conocidos por espacios imaginarios; a veces el narrador se instala resueltamente y desde un principio en una atmósfera inverosímil y absurda, sin que se sienta obligado a rendir explicación alguna.
La novela del siglo XIX tenía por tema, muchas veces, problemas particulares, limitados. En el siglo XX se ha sustituido lo exterior por lo interior, y fundamentalmente por lo inconsciente. Se explora la interioridad, el ensueño, el recuerdo. La trama, en lugar de una sucesión de acontecimientos, se transforma en una fluencia de asociaciones de ideas, se torna caótica, confusa, porque el destino humano se percibe como el reino de lo absurdo. En términos generales puede decirse que el hilo anecdótico tradicional de la novela realista ha desaparecido. Hay una visión de la realidad mucho más fragmentada. Desaparece el relato cuya tensión e intriga se concentraba en el desenlace que pudieran tener las ambiciones del protagonista y la estructura de la sociedad comienza a ser seriamente cuestionada.
Los personajes pierden la importancia que tenían como protagonistas, como individualidades, para convertirse en arquetipos dela conducta contemporánea, incluso llegando a ser antihéroes. Son reflejo del hombre gris, anónimo, cotidiano, que deambula por el mundo en busca de claves vitales. No son previsibles, tienen varias facetas y nos sorprenden al actuar: pueden elevarse a héroes en un capítulo para volver a la mezquindad en el siguiente. La novela del siglo XX trata no solo de los grandes acontecimientos de los personajes, sino especialmente los hechos menores, cotidianos, los pensamientos recurrentes. Muchas veces el protagonista de la narración ni siquiera es un ser humano, como ocurre en "La Metamorfosis", de Franz Kafka.
Hay un ahondamiento psicológico en los personajes. Aparece la técnica del monólogo interior, que consiste en la reproducción que el narrador hace, sin previo ordenamiento, de la fluencia de ideas y asociaciones de pensamientos, tal como se generan en su cabeza. La utilización de esta técnica genera una sensación de caos, porque al reproducir el torrente del pensamiento aparecen como simultáneos espacios, tiempos y motivos distintos.
El tiempo ya no es lineal, como en la narrativa del siglo XIX. Esto se relaciona con el creciente subjetivismo, que hace que no interesen el tiempo ni el espacio físicos, objetivos, sino como son vividos por los personajes de la narración. Lo que ahora interesa es el mundo interior. En el inconsciente el tiempo como dimensión cronológica pierde su significación; pasado, presente y futuro se viven alternativa, caprichosa y hasta simultáneamente. El tiempo no transcurre, se hace lento o realiza saltos.   
La narrativa de los últimos años se ha visto a menudo organizada como un "collage" de varias versiones de los acontecimientos narrados, de modo que hay varios narradores, cada uno de los cuales presenta los hechos desde su punto de vista. La voz en tercera persona, típica de la narrativa tradicional, deja paso a narradores equiscientes o infrascientes, con lo cual el receptor debe buscar por sí mismo la verdad o falsedad de las palabras o acciones de los personajes. Puede ocurrir, en especial como consecuencia de las insólitas estructuras narrativas, que el lector ya no encuentre al enfrentarse a una novela el viejo "placer de leer", que todo le resulte arduo y trabajoso. El escritor no conduce a quien lee hacia certidumbres indiscutibles, y los finales muchas veces no parecen tales. Umberto Eco ha definido el concepto de "obra abierta". Desde el punto de vista del significado, supone una multiplicación de los sentidos posibles, lo que obliga al lector a buscar su propio sentido de la obra, a ser un cómplice del escritor, y un creador él mismo.



NARRATIVA NORTEAMERICANA
            Resulta indiscutible la importancia del aporte norteamericano al cine, teatro y narrativa del siglo XX. Nos ubicamos en un país de grandes aglomeraciones urbanas, donde el éxito (muchas veces ligado a lo económico) es fundamental y donde predomina una visión pragmática que asocia lo verdadero con lo útil. Esta situación ha sido a menudo enjuiciada por sus escritores, en una literatura de protesta social que perdura hasta nuestros días.
            A comienzos del siglo XX surgen escritores que son a la vez periodistas que investigan temas enojosos para el gobierno. Se los llama “muck rakers”, revolvedores de basura, en obvia metáfora de su temática.
            La desilusión posterior a la primera guerra mundial trae consigo un grupo de escritores (como Ernest Hermingway o John Dos Passos) que se conocen como “generación perdida”. Los años veinte son los “años locos”, época de auge económico y comercial, de liberación femenina, de renovación del arte en general, años de euforia que terminan con el quiebre económico de 1929. A partir de allí la temática narrativa se orienta a temas sociales como la discriminación racial o étnica, reclamos obreros, consumismo alienante y otros. En este contexto va perfilándose poco a poco un nuevo tipo de narrativa, cuyo nombre encierra ya de por sí una contradicción:

CIENCIA FICCIÓN
            Se origina en el siglo XX pero tiene sus raíces en el pasado. El nombre une las ideas de ciencia (conocimiento racional, exacto, sistemático) y ficción (producto de la imaginación, elementos de fantasía).
            Es una rama de la literatura fantástica, también difundida en cine, TV, historietas. Propone una evasión del mundo real, plantea algo que escapa a las leyes lógicas y supone la intromisión de lo extraño, anormal o desconocido en lo cotidiano.
            Michel Butor la define como “una literatura que explora el campo de lo posible tal y como la ciencia nos permite vislumbrarlo”. Para Kingsley Amis es una “narración en prosa que trata acerca de una situación que no podría presentarse en el mundo que conocemos pero cuya existencia se basa en una hipótesis sobre un descubrimiento innovador de cualquier tipo, en el dominio de la ciencia y la tecnología, o aún de la pseudo ciencia y pseudo tecnología.”
            Propone un misterio, con explicación científica más o menos creíble. La ciencia ficción “soft” (blanda) es una narración de aventuras que puede tener errores y exageraciones científicas, en tanto la “hard” (dura) plantea personajes científicos y da explicaciones veraces de los hechos que narra. En general la ciencia ficción muestra la inquietud del hombre del siglo XX frente a los vertiginosos avances científicos. En ellas el tiempo esencial es el futuro; muestran qué futuro puede resultar de ciertas acciones humanas. Su héroe no se integra a la sociedad; hay una ruptura con la misma porque su búsqueda de nuevos valores implica la destrucción de la sociedad actual.

            En las décadas del 20’ y 30’ la literatura norteamericana se vio invadida por publicaciones populares y sensacionalistas llamadas “pulps” (hechas con papel barato, pulpa de papel, de ahí su nombre), que muchas veces se ubicaban en el espacio, con armas, monstruos y naves imaginarios, en historias sin base científica alguna, llamadas “space opera”. Después de la segunda guerra mundial desaparecen los pulps y surgen los “fanzines”, publicaciones de aficionados, de escaso tiraje y circulación limitada, cuyo tema era frecuentemente la ciencia ficción. Se crean clubes de escritores, congresos y premios dentro de este género. Los años 50’ y 60’ representan la época de oro de la ciencia ficción, con autores como Ray Bradbury, Isaac Asimov, Arthur Clarke y Theodore Sturgeon, entre otros. 

miércoles, 31 de julio de 2013

6º año: "La pradera", de Ray Bradbury

LA PRADERA
-George, me gustaría que le echaras un ojo al cuarto de jugar de los niños. 
-¿Qué le pasa? 
-No lo sé. 
-Pues bien, ¿y entonces? 
-Sólo quiero que le eches un ojeada, o que llames a un sicólogo para que se la eche él. 
-¿Y qué necesidad tiene un cuarto de jugar de un sicólogo? 
-Lo sabes perfectamente -su mujer se detuvo en el centro de la cocina y contempló uno de los fogones, que en ese momento estaba hirviendo sopa para cuatro personas-. Sólo es que ese cuarto ahora es diferente de como era antes. 
-Muy bien, echémosle un vistazo. 
Atravesaron el vestíbulo de su lujosa casa insonorizada cuya instalación les había costado treinta mil dólares, una casa que los vestía y los alimentaba y los mecía para que se durmieran, y tocaba música y cantaba y era buena con ellos. Su aproximación activó un interruptor en alguna parte y la luz de la habitación de los niños parpadeó cuando llegaron a tres metros de ella. Simultáneamente, en el vestíbulo, las luces se apagaron con un automatismo suave 
-Bien -dijo George Hadley. 
Se detuvieron en el suelo acolchado del cuarto de jugar de los niños. Tenía doce metros de ancho por diez de largo; además había costado tanto como la mitad del resto de la casa."Pero nada es demasiado bueno para nuestros hijos"había dicho George. 
La habitación estaba en silencio y tan desierta como un claro de la selva un caluroso mediodía. Las paredes eran lisas y bidimensionales. En ese momento, mientras George y Lydia Hadley se encontraban quietos en el centro de la habitación, las paredes se pusieron a zumbar y a retroceder hacia una distancia cristalina, o eso parecía, y pronto apareció un sabana africana en tres dimensiones; por todas partes, en colores que reproducían hasta el último guijarro y brizna de paja. Por encima de ellos, el techo se convirtió en un cielo profundo con un ardiente sol amarillo. 
George Hadley notó que la frente le empezaba a sudar. 
-Vamos a quitarnos del sol -dijo-. Resulta demasiado real. Pero no veo que pase nada extraño. 
-Espera un momento y verás -dijo su mujer. 
Los ocultos olorificadores empezaron a emitir un viento aromatizado en dirección a las dos personas del centro de la achicharrante sabana africana. El intenso olor a paja, el aroma fresco de la charca oculta, el penetrante olor a moho de los animales, el olor a polvo en el aire ardiente. Y ahora los sonidos: el trote de las patas de lejanos antílopes en la hierba, el aleteo de los buitres. Una sombra recorrió el cielo y vaciló sobre la sudorosa cara que miraba hacia arriba de George Hadley. 
-Alimañas asquerosas -le oyó decir a su mujer. 
-Los buitres. 
-¿Ves? Allí están los leones, a lo lejos, en aquella dirección. Ahora se dirigen a la charca. Han estado comiendo -dijo Lydia-. No sé qué. 
-Algún animal -George Hadley alzó la mano para defender sus entrecerrados ojos de la luz ardiente-. Una cebra o una cría de jirafa, a lo mejor. 
-¿Estás seguro? -la voz de su mujer sonó especialmente tensa. 
-No, ya es un poco tarde para estar seguro -dijo él, divertido-. Allí lo único que puedo distinguir son unos huesos descarnados, y a los buitres dispuestos a caer sobre lo que queda. 
-¿Has oído ese grito? -preguntó ella. 
-No. 
-¡Hace un momento! 
-Lo siento, pero no. 
Los leones se acercaban. Y George Hadley volvió a sentirse lleno de admiración hacia el genio mecánico que había concebido aquella habitación. Un milagro de la eficacia que vendían por un precio ridículamente bajo. Todas las casas deberían tener algo así. Claro, de vez en cuando te asustaba con su exactitud clínica, hacía que te sobresaltases y te producía un estremecimiento, pero qué divertido era para todos en la mayoría de las ocasiones; y no sólo para su hijo y su hija, sino para él mismo cuando sentía que daba un paseo por un país lejano, y después cambiaba rápidamente de escenario. Bien, ¡pues allí estaba! Y allí estaban los leones, a unos metros de distancia, tan reales, tan febril y sobrecogedoramente reales que casi notabas su piel áspera en la mano, la boca se te quedaba llena del polvoriento olor a tapicería de sus pieles calientes, y su color amarillo permanecía dentro de tus ojos como el amarillo de los leones y de la hierba en verano, y el sonido de los enmarañados pulmones de los leones respirando en el silencioso calor del mediodía, y el olor a carne en el aliento, sus bocas goteando. 
Los leones se quedaron mirando a George y Lydia Hadley con sus aterradores ojos verde-amarillentos. 
-¡Cuidado! -gritó Lydia. 
Los leones venían corriendo hacia ellos. 
Lydia se dio la vuelta y echó a correr. George se lanzó tras ella. Fuera, en el vestíbulo, después de cerrar de un portazo, él se reía y ella lloraba y los dos se detuvieron horrorizados ante la reacción del otro. 
-¡George! 
-¡Lydia! ¡Oh, mi querida, mi dulce, mi pobre Lydia! 
-¡Casi nos atrapan! 
-Unas paredes, Lydia, acuérdate de ello; unas paredes de cristal, es lo único que son. Claro, parecen reales, lo reconozco... África en tu salón, pero sólo es una película en color multidimensional de acción especial, supersensitiva, y una cinta cinematográfica mental detrás de las paredes de cristal. Sólo son olorificadores y acústica, Lydia. Toma mi pañuelo. 
-Estoy asustada -Lydia se le acercó, pego su cuerpo al de él y lloró sin parar-. ¿Has visto? ¿Lo has notado? Es demasiado real. 
-Vamos a ver, Lydia... 
-Tienes que decirles a Wendy y Peter que no lean nada más sobre África. 
-Claro que sí... Claro que sí -le dio unos golpecitos con la mano. 
-¿Lo prometes? 
-Desde luego. 
-Y mantén cerrada con llave esa habitación durante unos días hasta que consiga que se me calmen los nervios. 
-Ya sabes lo difícil que resulta Peter con eso. Cuando lo castigué hace un mes a tener unas horas cerrada con llave esa habitación..., ¡menuda rabieta cogió! Y Wendy lo mismo. Viven para esa habitación. 
-Hay que cerrarla con llave, eso es todo lo que hay que hacer. 
-Muy bien -de mala gana, George Hadley cerró con llave la enorme puerta-. Has estado trabajando intensamente. Necesitas un descanso. 
-No lo sé... No lo sé -dijo ella, sonándose la nariz y sentándose en una butaca que inmediatamente empezó a mecerse para tranquilizarla-. A lo mejor tengo pocas cosas que hacer. Puede que tenga demasiado tiempo para pensar. ¿Por qué no cerramos la casa durante unos cuantos días y nos vamos de vacaciones? 
-¿Te refieres a que vas a tener que freír tú los huevos? 
-Sí -Lydia asintió con la cabeza. 
-¿Y zurcirme los calcetines? 
-Sí -un frenético asentimiento, y unos ojos que se humedecían. 
-¿Y barrer la casa? 
-¡Sí, sí... , claro que sí! 
-Pero yo creía que por eso habíamos comprado esta casa, para que no tuviéramos que hacer ninguna de esas cosas. 
-Justamente es eso. No siento como si ésta fuera mi casa. Ahora la casa es la esposa y la madre y la niñera. ¿Cómo podría competir yo con una sabana africana? ¿Es que puedo bañar a los niños y restregarles de modo tan eficiente o rápido como el baño que restriega automáticamente? Es imposible. Y no sólo me pasa a mí. También a ti. Últimamente has estado terriblemente nervioso. 
-Supongo que porque he fumado en exceso. 
-Tienes aspecto de que tampoco tú sabes qué hacer contigo mismo en esta casa. Fumas un poco más por la mañana y bebes un poco más por la tarde y necesitas unos cuantos sedantes más por la noche. También estás empezando a sentirte innecesario. 
-¿Y no lo soy? -hizo una pausa y trató de notar lo que de verdad sentía interiormente. 
-¡Oh, George! -Lydia lanzó una mirada más allá de él, a la puerta del cuarto de jugar de los niños-. Esos leones no pueden salir de ahí, ¿verdad que no pueden? Él miró la puerta y vio que temblaba como si algo hubiera saltado contra ella por el otro lado. 
-Claro que no -dijo. 
Cenaron solos porque Wendy y Peter estaban en un carnaval plástico en el otro extremo de la ciudad y habían televisado a casa para decir que se iban a retrasar, que empezaran a cenar. Con que George Hadley se sentó abstraído viendo que la mesa del comedor producía platos calientes de comida desde su interior mecánico. 
-Nos olvidamos del ketchup -dijo. 
-Lo siento -dijo un vocecita del interior de la mesa, y apareció el ketchup. En cuanto a la habitación, pensó George Hadley, a sus hijos no les haría ningún daño que estuviera cerrada con llave durante un tiempo. Un exceso de algo a nadie le sienta nunca bien. Y quedaba claro que los chicos habían pasado un tiempo excesivo en África. Aquel sol. Todavía lo notaba en el cuello como una garra caliente. Y los leones. Y el olor a sangre. Era notable el modo en que aquella habitación captaba las emanaciones telepáticas de las mentes de los niños y creaba una vida que colmaba todos sus deseos. Los niños pensaban en leones, y aparecían leones. Los niños pensaban en cebras, y aparecían cebras. Sol... sol. Jirafas... jirafas. Muerte y muerte. 
Aquello no se iba. Masticó sin saborearla la carne que les había preparado la mesa. La idea de la muerte. Eran terriblemente jóvenes, Wendy y Peter, para tener ideas sobre la muerte. No, la verdad, nunca se era demasiado joven. Uno le deseaba la muerte a otros seres mucho antes de saber lo que era la muerte. Cuando tenías dos años y andabas disparando a la gente con pistolas de juguete. Pero aquello: la extensa y ardiente sabana africana, la espantosa muerte en las fauces de un león... Y repetido una y otra vez. 
-¿Adónde vas? 
No respondió a Lydia. Preocupado, dejó que las luces se fueran encendiendo delante de él y apagando a sus espaldas según caminaba hasta la puerta del cuarto de jugar de los niños. Pegó la oreja y escuchó. A lo lejos rugió un león. 
Hizo girar la llave y abrió la puerta. Justo antes de entrar, oyó un chillido lejano. Y luego otro rugido de los leones, que se apagó rápidamente. Entró en África. Cuántas veces había abierto aquella puerta durante el último año encontrándose en el País de las Maravillas, con Alicia y la Tortuga Artificial, o con Aladino y su lámpara maravillosa, o con Jack Cabeza de Calabaza del País de Oz, o el doctor Doolittle, o con la vaca saltando una luna de aspecto muy real -todas las deliciosas manifestaciones de un mundo simulado-. Había visto muy a menudo a Pegasos volando por el cielo del techo, o cataratas de fuegos artificiales auténticos, u oído voces de ángeles cantar. Pero ahora, aquella ardiente África, aquel horno con la muerte en su calor. Puede que Lydia tuviera razón. A lo mejor necesitaban unas pequeñas vacaciones, alejarse de la fantasía que se había vuelto excesivamente real para unos niños de diez años. Estaba muy bien ejercitar la propia mente con la gimnasia de la fantasía, pero cuando la activa mente de un niño establecía un modelo... Ahora le parecía que, a lo lejos, durante el mes anterior, había oído rugidos de leones y sentido su fuerte olor, que llegaba incluso hasta la puerta de su estudio. Pero, al estar ocupado, no había prestado atención. George Hadley se mantenía quieto y solo en el mar de hierba africano. Los leones alzaron la vista de su alimento, observándolo. El único defecto de la ilusión era la puerta abierta por la que podía ver a su mujer, al fondo, pasado el vestíbulo, a oscuras, como cuadro enmarcado, cenando distraídamente. 
-Largo -les dijo a los leones. 
No se fueron. 
Conocía exactamente el funcionamiento de la habitación. Emitías tus pensamientos. Y aparecía lo que pensabas. 
-Que aparezcan Aladino y su lámpara maravillosa -dijo chasqueando los dedos. La sabana siguió allí; los leones siguieron allí. 
-¡Venga, habitación! ¡Que aparezca Aladino! -repitió. 
No pasó nada. Los leones refunfuñaron dentro de sus pieles recocidas. 
-¡Aladino! 
Volvió al comedor. 
-Esa estúpida habitación está averiada -dijo-. No quiere funcionar. 
-O... 
-¿O qué? 
-O no puede funcionar -dijo Lydia-, porque los niños han pensado en África y leones y muerte tantos días que la habitación es víctima de la rutina. 
-Podría ser. 
-O que Peter la haya conectado para que siga siempre así. 
-¿Conectado? 
-Puede que haya manipulado la maquinaria, tocado algo. 
-Peter no conoce la maquinaria. 
-Es un chico listo para sus diez años. Su coeficiente de inteligencia es... 
-A pesar de eso... 
-Hola, mamá. Hola, papá. 
Los niños habían vuelto. Wendy y Peter entraron por la puerta principal, con las mejillas como caramelos de menta y los ojos como brillantes piedras de ágata azul. Sus monos de salto despedían un olor a ozono después de su viaje en helicóptero. 
-Llegan justo a tiempo de cenar -dijeron los padres. 
-Nos hemos atiborrado de helado de fresa y de perritos calientes -dijeron los niños, cogidos de la mano-. Pero nos sentaremos un rato y miraremos. 
-Sí, vamos a hablar de vuestro cuarto de jugar -dijo George Hadley. Ambos hermanos parpadearon y luego se miraron uno al otro. 
-¿El cuarto de jugar? 
-De lo de África y de todo lo demás -dijo el padre con una falsa jovialidad. 
-No te entiendo -dijo Peter. 
-Mamá y yo hemos estado viajando por África; Tom Swift y su león eléctrico - explicó George Hadley. 
-En el cuarto no hay nada de África -dijo sencillamente Peter. 
-Oh, vamos, Peter. Lo sabemos perfectamente. 
-No me acuerdo de nada de África -le comentó Peter a Wendy-. ¿Y tú? 
-No. 
-Vayan corriendo a ver y vuelvan a contarnos. 
La niña obedeció. 
-Wendy, ¡vuelve aquí! -dijo George Hadley, pero la niña ya se había ido. Las luces de la casa la siguieron como una bandada de luciérnagas. Demasiado tarde, George Hadley se dio cuenta de que había olvidado cerrar con llave la puerta después de su última inspección. 
-Wendy mirará y vendrá a contarnos -dijo Peter. 
-Ella no me tiene que contar nada. Yo mismo lo he visto. 
-Estoy seguro de que te has equivocado, padre. 
-No me he equivocado, Peter. Vamos 
Pero Wendy volvía ya. 
-No es África -dijo sin aliento. 
-Ya lo veremos -comentó George Hadley, y todos cruzaron el vestíbulo juntos y abrieron la puerta de la habitación. 
Había un bosque verde, un río encantador, una montaña púrpura, cantos de voces agudas, y Rima acechando entre los árboles. Mariposas de muchos colores volaban, igual que ramos de flores animados, en torno a su largo pelo. La sabana africana había desaparecido. Los leones habían desaparecido. Ahora sólo estaba Rima, entonando una canción tan hermosa que llenaba los ojos de lágrimas. George Hadley contempló la escena que había cambiado. 
-Vayan a la cama -les dijo a los niños. 
Éstos abrieron la boca. 
-Ya me escucharon -dijo el padre. 
Salieron a la toma de aire, donde un viento los empujó como a hojas secas hasta sus dormitorios. 
George Hadley anduvo por el sonoro claro y agarró algo que yacía en un rincón cerca de donde habían estado los leones. Volvió caminando lentamente hasta su mujer. 
-¿Qué es eso? -preguntó ella. 
-Una vieja cartera mía -dijo él. 
Se la enseñó. Olía a hierba caliente y a león. Había gotas de saliva en ella: la habían mordido, y tenía manchas de sangre en los dos lados. Cerró la puerta de la habitación y echó la llave. 
En plena noche todavía seguía despierto, y se dio cuenta de que su mujer lo estaba también. 
-¿Crees que Wendy la habrá cambiado? -preguntó ella, por fin, en la habitación a oscuras. 
-Naturalmente. 
-¿Ha cambiado la sabana africana en un bosque y ha puesto a Rima allí en lugar de los leones? 
-Sí. 
-¿Por qué? 
-No lo sé. Pero seguirá cerrada con llave hasta que lo averigüe. 
-¿Cómo ha llegado allí tu cartera? 
-Yo no sé nada -dijo él-, a no ser que estoy empezando a lamentar que hayamos comprado esa habitación para los niños. Si los niños son neuróticos, una habitación como ésa... 
-Se suponía que les iba a ayudar a librarse de sus neurosis de un modo sano. 
-Es lo que me estoy empezando a preguntar -George Hadley clavó la vista en el techo. 
-Les hemos dado a los niños todo lo que quieren. Y ésta es nuestra recompensa... ¡Secretos, desobediencia! 
-¿Quién fue el que dijo que los niños son como alfombras a las que hay que sacudir de vez en cuando? Nunca les levantamos la mano. Son insoportables..., admitámoslo. Van y vienen según les apetece; nos tratan como si los hijos fuéramos nosotros. Están echados a perder y nosotros estamos echados a perder también. 
-Llevan comportándose de un modo raro desde que hace unos meses les prohibiste ir a Nueva York en cohete. 
-No son lo suficientemente mayores para ir solos. Lo expliqué. 
-Da igual. Me he fijado que desde entonces se han mostrado claramente fríos con nosotros. 
-Creo que deberíamos hacer que mañana viniera David McClean para que le echara un ojo a África. 
Unos momentos después, oyeron los gritos. 
Dos gritos. Dos personas que gritaban en el piso de abajo. Y luego, rugidos de leones. 
-Wendy y Peter no están en sus dormitorios -dijo su mujer. Siguió tumbado en la cama con el corazón latiéndole con fuerza. 
-No -dijo él-. Han entrado en el cuarto de jugar. 
-Esos gritos... suenan a conocidos. 
-¿De verdad? 
-Sí, muchísimo. 
Y aunque sus camas se esforzaron a fondo, los dos adultos no consiguieron sumirse en el sueño durante otra hora más. Un olor a felino llenaba el aire nocturno. 
-¿Padre? -dijo Peter. 
-¿Qué? 
Peter se observó los zapatos. Ya no miraba nunca a su padre, ni a su madre. 
-Vas a cerrar con llave la habitación para siempre, ¿verdad? 
-Eso depende. 
-¿De qué? -soltó Peter. 
-De ti y de tu hermana. De que mezclen África con otras cosas... Con Suecia, tal vez, o Dinamarca o China... 
-Yo creía que teníamos libertad para jugar a lo que quisiéramos. 
-La tienen, con unos límites razonables. 
-¿Qué pasa de malo con África, padre? 
-Vaya, de modo que ahora admites que has estado haciendo que aparezca África, ¿es así? 
-No quiero que el cuarto de jugar esté cerrado con llave -dijo fríamente Peter-. Nunca. 
-En realidad estamos pensando en pasar un mes fuera de casa. Libres de esta especie de existencia despreocupada. 
-¡Eso sería espantoso! ¿Tendría que atarme los cordones de los zapatos yo en lugar de dejar que me los ate el atador? ¿Y lavarme los dientes y peinarme y bañarme? 
-Sería divertido un pequeño cambio, ¿no crees? 
-No, sería horripilante. No me gustó que quitaras el pintador de cuadros el mes pasado. 
-Es porque quería que aprendieras a pintar por ti mismo, hijo. 
-Yo no quiero hacer nada excepto mirar y oír y oler. ¿Qué otra cosa se puede hacer? 
-Muy bien, vete a jugar a África. 
-¿Cerrarás la casa pronto? 
-Lo estamos pensando. 
-Creo que será mejor que no lo piensen más, padre. 
-¡No voy a consentir que me amenace mi propio hijo! 
-Muy bien -y Peter penetró en el cuarto de jugar. 
-¿Llego a tiempo? -dijo David McClean. 
-¿Quieres desayunar? -preguntó George Hadley. 
-Gracias, tomaré algo. ¿Cuál es el problema? 
-David, tú eres sicólogo. 
-Eso espero. 
-Bien, pues entonces échale una mirada al cuarto de jugar de nuestros hijos. Ya lo viste hace un año cuando viniste por aquí. ¿Entonces no notaste nada especial en esa habitación? 
-No podría decir que lo notara: la violencia habitual, cierta tendencia hacia una ligera paranoia acá y allá, lo normal en niños que se sienten perseguidos constantemente por sus padres; pero, bueno, de hecho nada. Cruzaron el vestíbulo. 
-Cerré la habitación con llave -explico el padre-, y los niños entraron en ella por la noche. Dejé que estuvieran dentro para que pudieran formar los modelos y así tú los pudieras ver. 
De la habitación salían gritos terribles. 
-Ahí lo tienes -dijo George Hadley-. Veamos lo que consigues. Entraron sin llamar. 
-Salgan afuera un momento, chicos -dijo George Hadley-. No, no cambien la combinación mental. Dejen las paredes como están. 
Con los niños fuera, los dos hombres se quedaron quietos examinando a los leones agrupados a lo lejos que comían con deleite lo que habían cazado. 
-Me gustaría saber de qué se trata -dijo George Hadley-. A veces casi lo consigo ver. ¿Crees que si trajese unos prismáticos potentes y...? 
David McClean se rió. 
-Difícilmente -se volvió para examinar las cuatro paredes-. ¿Cuánto hace que pasa esto? 
-Algo más de un mes. 
-La verdad es que no me causa ninguna buena impresión. 
-Yo quiero hechos, no impresiones. 
-Mira, George querido, un sicólogo nunca ve un hecho en toda su vida. Sólo presta atención a las impresiones, a cosas vagas. Esto no me causa buena impresión, te lo repito. Confía en mis corazonadas y mi intuición. Me huelo las cosas malas. Y ésta es muy mala. Mi consejo es que desmontes esta maldita cosa y lleves a tus hijos a que me vean todos los días para someterlos a tratamiento durante un año entero. 
-¿Es tan mala? 
-Me temo que sí. Uno de los usos originales de estas habitaciones era que pudiéramos estudiar los modelos que dejaba la mente del niño en las paredes, y de ese modo estudiarlos con toda comodidad y ayudar al niño. En este caso, sin embargo, la habitación se ha convertido en un canal hacia... ideas destructivas, en lugar de una liberación de ellas. 
-¿Ya has notado esto con anterioridad? 
-Lo único que he notado es que has echado a perder a tus hijos más que la mayoría. Y ahora los has degradado de algún modo. ¿De qué modo? 
-No les dejé que fueran a Nueva York. 
-¿Y qué más? 
-He quitado algunos de los aparatos de la casa y los amenacé, hace un mes, con cerrar el cuarto de jugar como no hicieran los deberes del colegio. Lo tuve cerrado unos cuantos días para que aprendieran. 
-Vaya, vaya. 
-¿Significa algo eso? 
-Todo. Donde antes tenían a un Papá Noel, ahora tienen a un ogro. Los niños prefieren a Papá Noel. Dejaste que esta casa los reemplazara a ti y a tu mujer en el afecto de sus hijos. Esta habitación es su madre y su padre, y es mucho más importante en sus vidas que sus padres auténticos. Y ahora vas y la quieres cerrar. No me extraña que aquí haya odio. Se nota que brota del cielo. Se nota en ese sol. George, tienes que cambiar de vida. Lo mismo que otros muchos, la has construido en torno a las comodidades. Mañana te morirías de hambre si en la cocina funcionara algo mal. Deberías saber cascar un huevo. Sin embargo, desconéctalo todo. Empieza de nuevo. Llevará tiempo. Pero conseguiremos obtener unos niños buenos a partir de los malos dentro de un año, espera y verás. 
-Pero ¿no será un choque excesivo para los niños cerrar la habitación bruscamente, para siempre? 
-Lo que yo no quiero es que profundicen más en esto, eso es todo. 
Los leones estaban terminando su festín rojo. Se mantenían al borde del claro observando a los dos hombres. 
-Ahora estoy sintiendo que me persiguen -dijo McClean-. Salgamos de aquí. Nunca me gustaron estas malditas habitaciones. Me ponen nervioso. 
-Los leones no son reales, ¿verdad? -dijo George Hadley-. Supongo que no habrá ningún modo de... 
-¿De qué? 
-... ¡De que se vuelvan reales! 
-No, que yo sepa. 
-¿Algún fallo en la maquinaria, una avería o algo? 
-No. 
Se dirigieron a la puerta. 
-No creo que a la habitación le guste que la desconecten -dijo el padre. 
-A nadie le gusta morir... Ni siquiera a una habitación. 
-Me pregunto si me odia por querer desconectarla. 
-La paranoia abunda por aquí hoy -dijo David McClean-. Puedes utilizar esto como pista. Mira -se agachó y recogió un pañuelo de cuello ensangrentado-. ¿Es tuyo? 
-No -la cara de George Hadley estaba rígida-. Pertenece a Lydia. Fueron juntos a la caja de fusibles y quitaron el que desconectaba el cuarto de jugar. 
Los dos niños estaban histéricos. Gritaban y pataleaban y tiraban cosas. Aullaban y sollozaban y soltaban tacos y daban saltos por encima de los muebles. 
-¡No le puedes hacer eso al cuarto de jugar, no puedes! 
-Vamos a ver, chicos. 
Los niños se arrojaron en un sofá, llorando. 
-George -dijo Lydia Hadley-, vuelve a conectarla, sólo unos momentos. No puedes ser tan brusco. 
-No. 
-No seas tan cruel. 
-Lydia, está desconectada y seguirá desconectada. Y toda la maldita casa morirá dentro de poco. Cuanto más veo el lío que nos ha originado, más enfermo me pone. Llevamos contemplándonos nuestros ombligos electrónicos, mecánicos, demasiado tiempo. ¡Dios santo, cuánto necesitamos una ráfaga de aire puro! 
Y se puso a recorrer la casa desconectando los relojes parlantes, los fogones, la calefacción, los limpiazapatos, los restregadores de cuerpo y las fregonas y los masajeadores y todos los demás aparatos a los que pudo echar mano. La casa estaba llena de cuerpos muertos, o eso parecía. Daba la sensación de un cementerio mecánico. Tan silenciosa. Ninguna de la oculta energía de los aparatos zumbaba a la espera de funcionar cuando apretaran un botón. 
-¡No los dejes hacerlo! -gritó Peter al techo, como si hablara con la casa, con el cuarto de jugar-. No dejes que mi padre lo mate todo -se volvió hacia su padre-. ¡Te odio! 
-Los insultos no te van a servir de nada. 
-¡Quisiera que estuvieses muerto! 
-Ya lo estamos, desde hace mucho. Ahora vamos a empezar a vivir de verdad. En lugar de que nos manejen y nos den masajes, vamos a vivir. 
Wendy todavía seguía llorando y Peter se unió a ella. 
-Sólo un momento, sólo un momento, sólo otro momento en el cuarto de jugar -gritaban. 
-Oh, George -dijo la mujer-. No les hará daño. 
-Muy bien... muy bien, siempre que se callen. Un minuto, ténganlo en cuenta, y luego desconectada para siempre. 
-Papá, papá, papá -dijeron alegres los chicos, sonriendo con la cara llena de lágrimas. 
-Y luego nos iremos de vacaciones. David McClean volverá dentro de media hora para ayudarnos a recoger las cosas y llevarnos al aeropuerto. Me voy a vestir. Conecta la habitación durante un minuto. Lydia, sólo un minuto, tenlo en cuenta. 
Y los tres se pusieron a parlotear mientras él dejaba que el tubo de aire le aspirara al piso de arriba y empezaba a vestirse por sí mismo. Un minuto después, apareció Lydia. 
-Me sentiré muy contenta cuando nos vayamos -dijo suspirando. 
-¿Los has dejado en el cuarto? 
-También yo me quería vestir. Oh, esa espantosa África. ¿Qué le pueden encontrar? 
-Bueno, dentro de cinco minutos y pico estaremos camino de Iowa. Señor, ¿cómo se nos ocurrió tener esta casa? ¿Qué nos impulsó a comprar una pesadilla? 
-El orgullo, el dinero, la estupidez. 
-Creo que será mejor que baje antes de que esos chicos vuelvan a entusiasmarse con esas malditas fieras. 
Precisamente entonces oyeron que llamaban los niños. 
-Papá, mamá, vengan enseguida... ¡enseguida! 
Bajaron al otro piso por el tubo de aire y atravesaron corriendo el vestíbulo. Los niños no estaban a la vista. 
-¿Wendy? ¡Peter! 
Corrieron al cuarto de jugar. En la sabana africana no había nadie a no ser los leones, que los miraban. 
-¿Peter, Wendy? 
La puerta se cerró dando un portazo. 
-¡Wendy, Peter! 
George Hadley y su mujer dieron la vuelta y corrieron a la puerta. 
-¡Abran esta puerta! -gritó George Hadley, tratando de hacer girar el picaporte-. ¡Han cerrado por fuera! ¡Peter! -golpeó la puerta-. ¡Abran! 
Oyó la voz de Peter afuera, pegada a la puerta. 
-No los dejen desconectar la habitación y la casa -estaba diciendo. 
George Hadley y su mujer daban golpes en la puerta. 
-No sean absurdos, chicos. Es hora de irse. El señor McClean llegará en un momento y... 
Y entonces oyeron los sonidos. 
Los leones los rodeaban por tres lados. Avanzaban por la hierba amarilla de la sabana, olisqueando y rugiendo. 
Los leones. 
George Hadley miró a su mujer y los dos se dieron la vuelta y volvieron a mirar a las fieras que avanzaban lentamente, encogiéndose, con el rabo tieso. George Hadley y su mujer gritaron. 
Y de repente se dieron cuenta del motivo por el que aquellos gritos anteriores les habían sonado tan conocidos. 
-Muy bien, aquí estoy -dijo David McClean a la puerta del cuarto de jugar-. Oh, hola -miró fijamente a los niños, que estaban sentados en el centro del claro merendando. Más allá de ellos estaban la charca y la sabana amarilla; por encima había un sol abrasador. Empezó a sudar-. ¿Dónde están sus padres? 
Los niños alzaron la vista y sonrieron. 
-Oh, estarán aquí enseguida. 
-Bien, porque nos tenemos que ir -a lo lejos, McClean distinguió a los leones peleándose. Luego vio cómo se tranquilizaban y se ponían a comer en silencio, a la sombra de los árboles. 
Lo observó con la mano encima de los ojos entrecerrados. 
Ahora los leones habían terminado de comer. Se acercaron a la charca para beber. 
Una sombra parpadeó por encima de la ardiente cara de McClean. Parpadearon muchas sombras. Los buitres bajaban del cielo abrasador. 
-¿Una taza de té? -preguntó Wendy en medio del silencio.

4º año: Concurso de cuentos


Para los que les guste escribir, les dejo las bases de un concurso que se hace todos los años para alumnos de 4º.  Corran la voz, y ¡suerte!


10o. CONCURSO DE PRE/ESCRITORES
PRE/U – FUNDACIÓN ITAÚ
BASES

PARTICIPANTES

Podrán participar estudiantes de 1er año de Bachillerato (4º de liceo) de todos los liceos públicos y privados del país nacidos después del 1 de marzo de 1997.

El concurso tiene 4 instancias:
1. Cuento (enviado por correo, correo electrónico, o personalmente).
2. Encuentro de escritores: segundo cuento y taller sobre técnicas narrativas.
3. Fallo final y entrega de premios.
1.CUENTO

Los participantes deben entregar los trabajos escritos de acuerdo con las condiciones del concurso.

CONDICIONES DEL RELATO
Los relatos deberán ser cuentos originales, inéditos, y no haber sido seleccionados o premiados en ningún otro concurso literario antes de la terminación total del presente certamen.
El tema de la primera instancia tomará como motivo central las conductas y reacciones agresivas. En la interacción cotidiana entre personas, con frecuencia ocurren enfrentamientos cuya violencia es desproporcionada con respecto a los motivos que aparentemente los generaron. El análisis de las causas profundas que nos llevan a actuar de forma violenta y las estrategias para dominar los impulsos deberían ser el eje del relato. Sugerimos como frase disparadora: “¿Por qué reaccioné así?”  No es necesario utilizar la frase textualmente.
Cada concursante enviará un ejemplar escrito en fuente Arial tamaño 12, interlineado a espacio y medio. Los relatos deberán tener una extensión comprendida entre 2 y 5 páginas (formato A4). No se podrá presentar más de un relato por concursante.
El incumplimiento de cualquiera de estas condiciones determinará automáticamente la exclusión del relato remitido.
La presentación al concurso supone la plena aceptación por el concursante de las presentes bases, que podrán ser interpretadas por el Jurado en aquellos aspectos no previstos en las mismas.
Los cuentos recibidos se considerarán definitivos a todos los efectos, no pudiendo sus autores realizar adiciones, rectificaciones, o modificaciones posteriores.
Al final del relato deberán figurar los datos del concursante: nombre completo, cédula de identidad, fecha de nacimiento, dirección, teléfono, liceo donde estudia, correo electrónico.
Los relatos no premiados serán destruidos, no admitiéndose peticiones de devolución.

PLAZO Y LUGAR DE PRESENTACIÓN

Los trabajos podrán ser entregados en la sede del PRE/U, personalmente o por correo certificado, en sobre cerrado dirigido a:

CONCURSO de PRE/ESCRITORES
PRE/U – FUNDACIÓN ITAÚ 2009
Morales 2640 esq. Canning
11600 – MONTEVIDEO,
o bien enviados por correo electrónico a prescritores@preu.edu.uy

Los relatos serán recibidos hasta el lunes 19 de agosto a la hora 20.

2.  ENCUENTRO DE ESCRITORES: SEGUNDO CUENTO Y TALLER DE TÉCNICAS NARRATIVAS
El Jurado considerará todos los relatos que sean enviados en el período de recepción, y convocará a los concursantes a una prueba presencial en la sede del PRE/U el sábado 7  de setiembre, en la que deberán confeccionar un relato de no más de tres carillas, de acuerdo al tema propuesto por el Jurado. Ese mismo día, también participarán de un taller sobre técnicas narrativas.

3.  FALLO FINAL Y ENTREGA DE PREMIOS
El Jurado considerará la evaluación de la primera y la segunda entrega, a partir de lo cual quedarán seleccionados y premiados un máximo de quince concursantes, a quienes se invitará a la entrega de premios. Este fallo del Jurado, que seleccionará a los finalistas, se dará a conocer por correo electrónico o teléfono en la semana comprendida del 30 de setiembre al 4 de octubre de 2013. Se publicará también en la página web del PRE/U, http://www.preu.edu.uy/.
El Jurado seleccionará y premiará entonces a los tres elegidos como mejores Pre/escritores. El fallo del Jurado se dará a conocer el día sábado 5 de octubre a las 11 horas y será inapelable.

EL JURADO
El Jurado que fallará el Concurso estará compuesto por la Dra. Sylvia Puentes de Oyenard, Lic. Álvaro Secondo, Lic. Mónica Salinas y Prof. María del Huerto Prato.
El Jurado, que quedará válidamente constituido con la asistencia mínima de dos de sus miembros, adoptará sus acuerdos por mayoría de los miembros presentes. El voto del Presidente, en su caso, será dirimente.
En función del número de relatos que se presenten al concurso, los organizadores se reservan el derecho de practicar una preselección conforme a los criterios que establezca el Jurado.
Las decisiones finales adoptadas por el jurado serán inapelables.
CRITERIOS GENERALES DE LA EVALUACIÓN

En la evaluación se tendrán en cuenta los siguientes aspectos:
Respeto de todas las condiciones establecidas en las bases del Concurso.
Estructura del escrito, riqueza, adecuación y precisión del vocabulario, puntuación, aspectos morfosintácticos y ortografía.
Calidad literaria en la expresión de valores humanos, sociales, culturales y/o espirituales.
Riqueza de ideas y creatividad.


PREMIOS GENERALES
1er PREMIO
Trofeo “Fundación Itaú”
Un notebook, donación de Fundación Itaú
Un abono anual de entradas de cine para dos personas, donación de MovieCenter.
Un par de championes
Un pasaje a Buenos Aires en Buquebus
2º PREMIO
Trofeo “PRE/U”.
Una cámara digital, donación de Fundación Itaú.
Un abono anual de entradas de cine para dos personas, donación de MovieCenter.
Un par de championes
Un pasaje a Buenos Aires en Buquebus
3er PREMIO
Un abono anual de entradas de cine para dos personas, donación de MovieCenter.
Libros donados por El Observador
Un par de championes
Un pasaje a Buenos Aires en Buquebus
Los restantes 12 finalistas del certamen se llevarán libros donados por El Observador y Fundación Itaú (este número de finalistas puede variar a criterio del jurado)


jueves, 18 de julio de 2013

6º año: información complementaria sobre Borges y "1964"

ETAPAS EN LA POESÍA DE J. L. BORGES

Aunque la obra de cualquier artista nunca es fácilmente encasillable en un esquema de etapas más o menos determinadas, tal vez podríamos diferenciar tres momentos en la lírica de este autor, que son los siguientes:
1)      ULTRAÍSMO
Alrededor de 1920 Borges regresó a Bs. As. portando  las ideas de la vanguardia española de ese nombre  e incluso publicó un manifiesto en una revista de 1921 (“Ultraísmo”) que lo convirtió en portavoz de su generación. Como características estaban la búsqueda de las metáforas surrealistas, la crítica a la poesía modernista (enfocada especialmente en el escritor  Leopoldo Lugones), la poetización de su ciudad y la introducción en sus poemas de términos coloquiales rioplatenses (lo que él denominaba “la criolledá”). De esta etapa data la supuesta polémica entre dos grupos de poetas porteños, “los de Boedo” y “los de Florida”, polémica que algunos escritores _incluyendo a Borges_ dicen que en verdad no existió y no fue más que un intento de copiar a los escritores franceses.
2)      RECHAZO AL ULTRAÍSMO Y AL CRIOLLISMO
A mediados de la década del 20’ se produce en Borges un cambio de rumbo que lo llevó a criticar a los “áridos poemas de la secta ultraísta”, a reivindicar a la figura de Lugones  a retornar a las formas tradicionales de componer poemas en lo que a métrica y rima refiere.
En “Historia universal de la infamia” afirma que esa etapa fue el “irresponsable juego de un tímido, porque el escritor joven tiene la íntima conciencia de que las ideas que tiene no son muy interesantes, y entonces trata de disfrazarlas usando, según el caso, neologismos, arcaísmos, peculiaridades sintácticas, construcciones raras. El joven tiende a la extravagancia, por timidez y desconfianza íntima”.
3)      POESÍA METAFÍSICA

Después de 1960 su poesía se vuelve más esencial y menos cotidiana. Busca un sentido del mundo, plantea ideas teñidas de metafísica, filosofía, teología, con influencia de las literaturas de Oriente.



“1964”     ( ideas generales)

Pertenece a “El otro, el mismo”, del año 1964. Era el libro preferido de Borges, el primero solamente de poemas que escribía desde 1929. El título del libro, misterioso y sugerente, parece encerrar una contradicción (otro/mismo), que tal vez se resuelva si pensamos en el tema del paso del tiempo: seguimos siendo los mismos aunque con los años también nos convertimos en otros.
El título del poema, “1964”, es impersonal desde el momento en que no adelanta nada del contenido y alude a un año que no implica ninguna asociación de ideas de tipo universal. Plantea desde ya el tema del tiempo, que se percibe al leer las dos partes. En la primera se plantea el dolor por una pérdida amorosa (“Ya no es mágico el mundo. Te han dejado”) y en el segundo, con un transcurrir temporal, hay un intento de consolación, o más bien de resignación (“Ya no seré feliz. Tal vez no importa”).
Los temas fundamentales son el amor y la muerte, solo mencionados una vez en cada poema.
Aunque Borges los escribe como una serie de versos sin división estrófica podríamos decir que son dos sonetos. Recordemos que un soneto es un tipo de poema creado en Florencia en el siglo XIII, con autores como Dante y Petrarca, que tuvo su auge en el siglo de oro y que se siguen componiendo hasta el día de hoy. Constan de dos cuartetos y dos tercetos, de métrica regular (generalmente son de 11 o 14 sílabas), con rima consonante. Tal vez Borges elige este formato por su facilidad para ser memorizado, en una época en que la ceguera influyó (lógicamente) en su literatura, porque el soneto es fácilmente memorizable, pero no lo podemos afirmar con certeza.
Los dos poemas están encadenados, porque tienen el mismo título, los mismos temas y tono desencantado y sombrío. El primero adopta una modalidad interpelativa (parece dirigirse a alguien: “te han dejado”) mientras que el segundo está planteado en primera persona. Ambos abundan en encabalgamientos y puntuaciones internas, versos que quedan cortados por un punto, lo que crea nuevas posibilidades de lectura, acercando el ritmo del texto a la fluidez del habla cotidiana, a la espontaneidad de lo coloquial. Su lenguaje, por otro lado, es absolutamente sencillo y despojado de metáforas difíciles o símbolos oscuros.

Se trata aquí de un poema expresado desde el fracaso y la resignación, con una voz personal que no era frecuente en los poemas anteriores del autor. Si bien no hay en “1964” la confesión de una historia personal, se deja entrever una faceta infeliz, desdichada, que contrasta notoriamente con la imagen del Borges exitoso que era en ese momento (a los 65 años), conocido por el mundo entero y admirado por buena parte del mismo. 

jueves, 20 de junio de 2013

CERP: Bibliografía sugerida para "Martín Fierro" (En proceso)

Sobre el gaucho:
Assuncao, Fernando. El gaucho. MontevideoExtensión Universitaria, 1979.

Ediciones del libro con estudios preliminares:
La Plata, Terramar, 2007 (estudio de Eric Schierloh).
Bs. As., SM, 2010 (ilustrada y con anotaciones, pensada para el aula).
Bs. As., Basilisco, 1997 (Estudio de Leopoldo Lugones).

Historias generales:
Prieto, Martín. Breve historia de la literatura argentina. Bs. As., Agular, Altea, Taurus, Alfaguara, 2006.
Viñas, David (Director). Historia social de la literatura argentina, IV. Bs. As., Contrapunto, 1989.

Sobre autor y obra:
Galvez, Manuel. José Hernández. Bs. As., Huemul, 1945.
Pages Larraya. Prosas del Martín Fierro. Bs. As., La Pleyade, 1972.
Haboba Tobal, Víctor: Martín Fierro. Montevideo, Ciencias, 1978. (para estudiantes)
Cuadernos de Marcha, número 66. Montevideo, 1972.
Di Candia, Alcides. Ayudando a leer el Martín Fierro. Montevideo, Ediciones del Sesquicentenario, 1975.
Cordeiro, Héctor. Valoración del Martín Fierro. Bs. As., Claridad, 1071.

domingo, 9 de junio de 2013

6° año: "1964", de Jorge Luis Borges


1

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado. 
Ya no compartirás la clara luna 
ni los lentos jardines. Ya no hay una 
luna que no sea espejo del pasado, 

cristal de soledad, sol de agonías. 
Adiós las mutuas manos y las sienes 
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes 
la fiel memoria y los desiertos días. 

Nadie pierde (repites vanamente) 
sino lo que no tiene y no ha tenido 
nunca, pero no basta ser valiente 

para aprender el arte del olvido. 
Un símbolo, una rosa, te desgarra 
y te puede matar una guitarra.


II 

Ya no seré feliz. Tal vez no importa. 
Hay tantas otras cosas en el mundo; 
un instante cualquiera es más profundo 
y diverso que el mar. La vida es corta 

y aunque las horas son tan largas, una 
oscura maravilla nos acecha, 
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha 
que nos libra del sol y de la luna 

y del amor. La dicha que me diste 
y me quitaste debe ser borrada; 
lo que era todo tiene que ser nada. 

Sólo que me queda el goce de estar triste, 
esa vana costumbre que me inclina 
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

martes, 4 de junio de 2013

6º año Vanguardias artísticas

          EL ARTE EN EL SIGLO XX :  LAS VANGUARDIAS




Estudiar el arte, especialmente la poesía, del siglo XX, no parece tarea fácil: estamos aún muy faltos de perspectiva como para evaluarlo con total objetividad, dado que hace poco ha terminado. Por otra parte, se trata de un período con gran variedad y diversidad de tendencias, lo que implica que no haya “escuelas poéticas”: cada poeta significa una actitud estética diferente, a menudo cambiante durante su vida. Hay una abundancia de material impreso que a veces llega a convertir al libro en un simple objeto para la sociedad de consumo. Por último, anotemos que son típicos del siglo XX el ritmo vertiginoso de la vida en las ciudades y las tensiones de la vida moderna. La vida social, en general, está signada por la masificación a la que han conducido a la vez el extraordinario desarrollo e las ciudades y el de los medios de comunicación. Estamos en una “civilización basada en la razón y la máquina”, que existe en todos los países. En esta sociedad, al borde de su crisis definitiva, son los artistas quienes anuncian los nuevos tiempos.
Entre los acontecimientos culturales más relevantes del siglo XX mencionamos al cine, que se incorpora como la más moderna y popular de las artes junto a la radio y la TV. Su monopolio por parte de gobiernos o de grupos de presión interesados permite manipular la voluntad de millones de seres. Las computadoras amenazan con sustituir a los hombres, y el espacio se incorpora a la vida cotidiana a través de la información que brindan los satélites artificiales. Freud valoriza el inconsciente como campo de experimentación y conocimiento del alma humana. Los escritores hallan una nueva veta creadora en la exploración de la realidad interior. A partir de Einstein y su teoría de la relatividad, por último, el tiempo deja de ser una realidad absoluta. Ante tal panorama de cambios, no es de extrañar que el arte del siglo que estudiamos tenga un sabor de inconfundible originalidad.
No solamente en lo cultural se han procesado grandes transformaciones, sino que también han tenido lugar importantes, y a menudo terribles, acontecimientos históricos. Podemos hablar de un antes y un después de las dos guerras mundiales a nivel artístico. Antes de la Primera Guerra la vida se caracterizaba por la euforia económica y social basada en el capitalismo. El hombre estaba embriagado por la cultura de la velocidad y los grandes progresos científicos y técnicos. A esto sucede, tras la guerra, la desilusión y el resquebrajamiento moral.


VANGUARDIAS ARTÍSTICAS


En el siglo XX   la poesía quebró la estructura rimada y la métrica, abandonando también el tradicional concepto de lo poético para abundar en lo no poético y hasta en lo antipoético, tomando en cuenta elementos ajenos a las imágenes que antes sugerían armonía y belleza.
El primer movimiento que surge en Europa con principios estéticos coherentes es el post-simbolismo, cuyo representante es el poeta francés Paul Valery. Esta corriente servirá de puente entre la lírica del siglo XIX y la del siglo XX. Como precursores tiene a poetas como Baudelaire o Lautreamont. Plantea el quiebre de la estructura métrica regular y rimada, el poeta se libera de trabas, y busca una expresión plenamente individual.
Con una metáfora de la vida militar (vanguardias) se denominaron a sí mismas una serie de corrientes artísticas que sacudieron el panorama europeo desde antes de la Primera Guerra Mundial hasta los primeros años de la segunda postguerra. El término “vanguardias” designa a aquellos movimientos que se oponen a la estética anterior y que proponen concepciones profundamente nuevas del arte y las letras. Se suceden a un ritmo muy rápido: Futurismo, Cubismo, Dadaísmo, Surrealismo, Expresionismo y otros. Muchos de ellos afectan por igual a las artes plásticas, al arte escénico o cinematográfico y a las letras. Algunos pasan como efímeras modas, otros dejan una huella imborrable.
La vanguardia no es una escuela, una tendencia o una manera determinada. Lo más representativo de ellas está en sus manifiestos. Un rasgo interesante fue el desinterés estético y la tendencia a considerar más importante la originalidad que la perfección. Su quiebre obedeció en primera instancia a la pluralidad de ideas que la constituía, que llevó a que los grupos se deshicieran rápidamente. Todos los movimientos de vanguardia son antitradicionalistas: rompen con las normas, pautas y sistemas y van contra todo lo tradicional, lo que explica su tendencia al escándalo, la excentricidad, el exhibicionismo. Son también cosmopolitas: surgen en diferentes países, dentro del continente europeo. Se busca lo irracional, lo que escapa a la inteligencia y sensibilidad de la mayoría de los hombres. Los poetas vanguardistas son muy individualistas: se proclama el subjetivismo más extremo, o el capricho individual, como factor decisivo en la creación. No se trata de un arte para mayorías, sino para unos pocos. La poesía sirve como ayuda para la evasión del hombre y de sus problemas, y el arte en general comienza a usar frecuentemente el humor, un humor negro, desencantado. Otras características son el hermetismo (deliberada oscuridad de la obra, que cada lector interpretará a su modo), el rechazo a la imitación de la realidad, a lo anecdótico y decorativo, y la integración de todas las artes.

FUTURISMO




Fue el primer movimiento de vanguardia, surgido alrededor de 1910, en Italia, con Marinetti. “Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y la temeridad”. Es la tendencia literaria que refleja, en la poesía, la apología del esplendor geométrico el maquinismo y el dinamismo del mundo moderno. Entre otras revolucionarias propuestas ellos plantean que hay que destruir bibliotecas, museos y obras de arte, que fomentan la veneración por el pasado, y sustituir la asociación entre mujer y belleza por la asociación entre la máquina y la belleza. Proponen la utilidad de la guerra como higiene del mundo. Con el tiempo, algunos futuristas se fueron deslizando hacia el fascismo, sobre todo por su glorificación de la guerra, el militarismo y el patriotismo.
El futurismo no dio frutos notables en Italia ni en el resto de Europa, pero abrió las puertas a temas inéditos hasta entonces, y a nuevas posibilidades de lenguaje. Formalmente atacan la gramática, la sintaxis y el “orden lógico” de las palabras, que serían obstáculos para la expresión de lo puramente sensible. Algunos autores futuristas fueron Maiakovsky, en Rusia, y Filippo Marinetti, en Italia.En 1912 se publica el “Manifiesto técnico de la literatura futurista”, firmado por Marinetti, donde se propone, entre otras cosas: destruir la sintaxis, disponer las palabras al azar, emplear los verbos en infinitivo (para expresarse por intuición, sin que intervenga el yo del escritor), suprimir adjetivos (que suponen una pausa, una meditación, algo no dinámico)  y los adverbios (porque dan a la frase una fastidiosa unidad de tono), abolir la puntuación y utilizar en su lugar signos matemáticos y musicales, introducir en el poema el ruido, el peso, el olor, innovar a través de la disposición tipográfica de la página, con diferentes letras y colores, sin renglones, con lo que el poema se acerca a la composición pictórica.
El Futurismo fue acusado de ser demasiado transparente, sin misterio, fácilmente comprensible. Fue más programa que obra, y se quedó en el mito de “lo moderno”, sin ver la constante mutación del mundo.

CUBISMO



El Cubismo nace como escuela pictórica hacia 1907, pero el llamado cubismo literario arranca hacia 1913, con Guillaume Apollinaire, Max Jacob y Jean Cocteau, entre otros. Se propone descomponer la realidad para proceder a composiciones libres de conceptos, frases o imágenes. Se define al Cubismo como el arte de descomponer y recomponer la realidad, presentando los objetos en todas sus facetas a la vez, con proyección simultánea de imágenes. Concepción abstracta y cerebral del arte, afirma que para gustar de una obra de arte nuevo hay que aprender a comprenderlo, no entenderlo. A ello se añaden (sobre todo tras los famosos “Calligrammes”, de Apollinaire) especiales disposiciones tipográficas de los versos, formando “imágenes visuales”. Estos y otros artificios, como el collage, serán usados por posteriores movimientos de vanguardia. El cubismo literario plantea que las palabras deben estar en libertad, sin puntuación, da gran importancia a las imágenes en relación con lo subconsciente, elimina lo anecdótico y descriptivo y utiliza el fragmentarismo y el humorismo como recursos frecuentes.

DADAÍSMO




El Dadaísmo, encabezado por Tristán Tzara, surge en Suiza, en 1916, y se destaca como el movimiento más rico en manifiestos y actos. Su nombre -elegido al azar, abriendo un diccionario con un cuchillo- es el de un balbuceo infantil: da-da. El movimiento Dadá o Dadaísmo implica la rebeldía contra la lógica, contra las convenciones estéticas o sociales, contra el sentido común. En el fondo, surge de un anárquico y  violento rechazo de una racionalidad que condujo al absurdo de una guerra. Propugna liberar “la fantasía de cada individuo”, superar todas las inhibiciones y recurrir a un lenguaje incoherente. Es la tendencia más radical y exagerada de la vanguardia, expresión máxima de la desintegración del arte. Atacan todos los valores tradicionales y proponen el desorden en la cultura, lo absurdo en vez de lo coherente, el humorismo ante lo serio y un escepticismo implacable.
Tzara: “Poned en un sombrero todas las palabras y sacad ala suerte: he ahí el poema dadá.” “El hombre no es nada. Medida con la escala de la eternidad toda acción es vana. Es inadmisible que un hombre deje huellas de su paso en la tierra.”
    Junto a Tzara, encontramos en Francia a André Breton, Paul Eluard y otros, que serían luego importantes surrealistas. En realidad, el Dadá preparó el camino al Surrealismo.

 

EXPRESIONISMO



    Nació Entre 1910 y 1933, como manifestación de dos grupos de pintores: “El puente” y “El jinete azul”. Los pintores Kandinski y Paul Klee representan ese máximo de intensidad de color que caracteriza a la corriente  y que reconoce su antecedente en las telas de Van Gogh. El Expresionismo suele definirse en comparación con el Impresionismo. Éste es todavía un arte figurativo, que reproduce sensaciones ópticas. El Expresionismo supone un paso más, se independiza de la realidad. Si el Impresionismo buscaba dar la variedad de la vida mediante una impresión óptica momentánea, el Expresionismo busca lo eterno, no las apariencias. Tiene un carácter moral, manifestado en su condena a la guerra  y su propuesta de fraternidad humana; es un arte comprometido con su realidad, que es instrumento de crítica social y política. Son antiesteticistas, por cuanto no buscan la perfección formal, sino la liberación de tensiones afectivas. Lo esencial es la emoción, no la lógica y la gramática. Tienen un sentido trágico dela existencia, tratan temas intensos como la soledad, el dolor, el horror de la guerra, con un lenguaje altamente expresivo, que llega a la deformación de la realidad para plantear algo que subyace a un nivel más profundo. Reciben influencias del arte de las culturas primitivas, del arte de los niños y de los enfermos mentales, y fueron perseguidos por el nazismo como manifestación de un “arte degenerado”

SURREALISMO



El surrealismo es una de las revoluciones artísticas más importantes del siglo, que supone un cambio radical en la concepción del papel del arte y del trabajo del artista y que sigue vigente hoy, no sólo en la literatura, sino en el cine y en las más variadas manifestaciones culturales. El giro principal lo dará André Breton tras leer a Freud. En1924 publica el primer “Manifiesto surrealista”, que define la corriente en los siguientes términos: “automatismo psíquico puro, por el cual se intenta expresar verbalmente, sea por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Dictado del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón, fuera de toda preocupación estética o moral.” Se propone una fusión de realidad y sueño, que debe significar una nueva forma de conocimiento, al que se llega por lo inconsciente, lo onírico, la magia, la infancia, la demencia, los estupefacientes, el humor, el amor, entre otros. La palabra “surrealismo” se debe a Apollinaire,  aunque serían Breton y sus compañeros quienes le darían su significado definitivo. Su traducción exacta sería Superrealismo, o Suprarrealismo, sin embargo el nombre surrealismo se impuso definitivamente.
El surrealismo no se presenta sólo como una renovación estética, sino que pretende ser una revolución integral. Propugna una liberación total del hombre: liberación de los impulsos reprimidos en el subconsciente (según Freud) por una razón sumisa a las convenciones morales o sociales, o liberación de la represión que (según Marx) ejerce sobre el hombre la sociedad burguesa. Para los surrealistas, lo que llamamos vida no es sino la cara más gris de la sociedad, hay que acceder a una realidad más alta, que se halla como amordazada en el fondo de las conciencias. A la poesía le corresponde el liberar el poder creador del hombre, “al dictado de un pensamiento libre de toda vigilancia ejercida por la razón”, ya que la razón está contaminada. Hay diversas técnicas para “registrar” de forma incontrolada, libre, los estados de ánimo, los impulsos profundos. Así, se intenta una escritura automática, realizada sin reflexión, o se recurre a las asociaciones de ideas, a veces mediante el collage de palabras recortadas de periódicos, siguiendo oscuras sugerencias. También es importante la exploración de lo onírico, recordando que para Freud los sueños son el campo donde aflora el inconsciente, aunque en forma de imágenes ilógicas, que reflejan contenidos latentes. A veces, mediante ciertas drogas, se provocan alucinaciones y delirios para transcribir experiencias extra-racionales.