martes, 12 de mayo de 2015

5º año: Información sobre Biblia

                               LITERATURA BÍBLICA.

La Biblia es el libro sagrado de cristianos y judíos, y es una de las obras con mayor difusión e importancia en nuestra cultura. No es un libro, sino una colección de libros, una biblioteca sagrada que se ha conservado gracias al cuidado de incontables escribas y ha sido traducida a todas las lenguas conocidas. Sus libros son considerados por la tradición judeocristiana como inspirados por Dios, son religiosos porque tratan de la relación entre Dios y el hombre, y también revelados, porque contienen profecías. No es el único libro sagrado; los hare krishnas tienen el Baghavad Gita, los musulmanes el Corán, los hinduístas los Veddas y los mayas quichés el Pópol Vuh.
La Biblia puede estudiarse desde un punto de vista histórico, religioso, antropológico y literario, aunque en la mayoría de sus libros lo más importante era la creación de una obra didáctica, de interés nacional y religioso y no lo artístico, la intención literaria. En su mayor parte los textos han sido modificados, actualizados, y en muchos casos son el resultado de la fusión de escritos de autores de distintas épocas, lugares e ideas. De allí las contradicciones y las diferencias de vocabulario y de estilo que pueden encontrarse. Al escritor bíblico no le preocupa tanto la originalidad como la efectividad de su mensaje.

LOS HEBREOS

Su origen es mesopotámico, se sabe que abandonaron la ciudad de Ur entre los siglos XX y XVIII A.C. para instalarse en Egipto, donde permanecieron durante unos cinco siglos. Poco a poco se van haciendo más numerosos, lo que hace que el faraón los trate como esclavos, por miedo a una rebelión en su propia tierra. Salen de allí por la acción de Moisés, un hebreo rescatado de las aguas del Nilo por una princesa egipcia, en la época en que el faraón había ordenado matar a todos los varones nacidos de las hebreas. Moisés llegará a convertirse en el líder más importante del mundo hebreo, aunque hay quienes sostienen que en pudo haber tenido origen egipcio. Él será el encargado de conducir al pueblo a través del desierto hacia la tierra prometida de Canaán, una vez que escapan al yugo de Egipto. Se inicia una lenta marcha que dura, según la Biblia, cuarenta años, aunque los historiadores le atribuyen un tiempo mucho mayor, de varios siglos. Allí habrían tenido lugar sucesos milagrosos, como la revelación de Dios a Moisés, y el dictado de las Tablas de la Ley.
Una vez en la tierra prometida, los hebreos se organizaron en doce tribus, sin un gobierno central, que con el correr del tiempo derivará en una monarquía. David sería el segundo de estos reyes, y su gobierno abarcó cuarenta años, desde el año 1010 al 970 a.c.. Lleva la capital a Jerusalén, a donde traslada el Arca de la Alianza; también se ocupa de fortificar las fronteras del reino, construir o reconstruir ciudades, organizarlas administrativamente. Se le atribuye gran preocupación por la recopilación y conservación de textos sagrados, entre ellos los Salmos, de muchos de los cuales se lo considera autor.
Los babilonios toman Jerusalén, en el 586 A.C. Destruyen el templo, toman 40.000 cautivos, encarcelan al rey por 35 años y obligan al pueblo a pagar altos tributos, aunque no lo esclavizan. Algunos logran, pasado el tiempo, volver a su tierra y recomponer su religión, pero deben sufrir el rigor de diversas dominaciones de pueblos más fuertes, y son conquistados por Alejandro Magno, luego por los asirios, egipcios y romanos, y comienza la diáspora o dispersión del pueblo hebreo, aunque su fe y su tradición se mantienen.

LA RELIGIÓN HEBREA

MONOTEÍSMO: Los primitivos hebreos tenían una MONOLATRÍA, lo que significa que se adoraba a un solo dios, pero se admitía la existencia de otros. Con el tiempo esto derivó en una forma de nacionalismo religioso que se llama ENOLATRÍA: el culto al dios del pueblo, identificado con los intereses de Israel. El siguiente paso es el MONOTEÍSMO, la creencia en un solo dios, que es el mismo para toda la humanidad.
ALIANZA: en el Antiguo Testamento se habla de dos alianzas entre la divinidad y el pueblo elegido, a través de dos patriarcas. En primer lugar, el pacto que realiza Yahveh con Abraham, por el cual la divinidad promete darle una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo y la tierra prometida. En segundo lugar, la alianza entre Dios y Moisés, en el Monte Sinaí. Se promete a éste larga descendencia y la tierra de Canaán, y se le exige el cumplimiento de una larga serie de leyes (como los Diez Mandamientos). Una tercera alianza se propone en el Nuevo Testamento, esta vez con valor universal, entre Jesús y la humanidad.
MORAL: toda la vida del pueblo hebreo estaba orientada por los principios de fidelidad a Dios; la desobediencia no puede ni pensarse. Los Diez Mandamientos son preceptos religiosos y morales. Surge la noción del pecado como delito que no sólo perjudica al individuo, sino a la comunidad toda. Incluyen la prohibición de adorar a otros dioses, honrar a los padres, no matar, no robar, no cometer adulterio, no dar falso testimonio, etc. 
MESIANISMO: los profetas anuncian la llegada de un Mesías, o salvador, al que a veces se muestra como un rey invencible, poderoso, fuerte, mientras que otras aparece como una víctima, un redentor del pueblo a costa de su propio sufrimiento. Su papel sería redimir a la humanidad. A partir de la figura de Jesús se produce un quiebre en la religión hebrea, ya que no todos lo aceptan como el Mesías, lo que dio lugar a dos grandes religiones. El CRISTIANISMO admite a Jesús como el Mesías y al Nuevo Testamento como libro sagrado junto al Antiguo, pero el JUDAÍSMO continúa esperando el Mesías y solo toma como sagrado al Antiguo Testamento. 

EL ANTIGUO TESTAMENTO

Se llama así al conjunto de libros que los judíos consideran sagrados y que constituyen la primera parte de las Biblias cristianas. Los hebreos le llamaban “los escritos”. Para los griegos fue “Bibliae” (plural de “biblos”, papel, libro), pero luego se fue transformando en un singular, “Biblia”. El “error” de traducir un plural por un singular tal vez se base en el deseo de destacar su unidad como libro sagrado. De igual modo, originalmente se hablaba de una Antigua y Nueva Alianza, no de un testamento. La palabra griega “diatheké” significaba testamento, pero también pacto o alianza. El “error” es importante porque en una alianza ambas partes tienen obligaciones y derechos, lo cual se pierde al hablar de un “testamento”.
El Antiguo Testamento fue escrito en hebreo y arameo, y el Nuevo Testamento, en su mayoría, en griego. El hebreo es una lengua simple, de sintaxis sencilla y gran flexibilidad. Se dice que en virtud de la pobreza del idioma los escritores se vieron en la necesidad de recurrir frecuentemente a reiteraciones, paralelismos, comparaciones y metáforas, que son recursos literarios típicos de la Biblia. Se escribe de derecha a izquierda, sólo se escriben las consonantes y originalmente no existía la división de los libros en versículos y capítulos. Esto dificultó su comprensión a medida que el habla del pueblo fue cambiando y se fue olvidando la pronunciación original de las palabras. Al nombre de Dios estaba prohibido pronunciarlo, por lo cual en la Biblia sólo aparecen las consonantes YHWH, el “tetragrama sagrado”. De ahí deriva “Jehová” o “Yahveh”. 
Los libros bíblicos fueron escritos en rollos de papiros o pergaminos, conservados en muy malas condiciones. Muchas copias fueron escondidas para eludir la destrucción o persecución, pero pese a ello hoy no queda un solo manuscrito original; los que se poseen han sido elaborados por los “masoretas”, sabios judíos que entre los siglos VI y X se dedicaron a la fijación del texto de la Biblia. Indicaron las vocales que faltaban, la acentuación y la puntuación, dividieron los textos en capítulos y versículos, y agregaron comentarios al margen. 
  No toda la literatura hebrea está incluida en el Antiguo Testamento; para determinar qué libros forman parte de la Biblia se toma en cuenta el “canon”, regla de la Iglesia que establece el carácter sagrado o no de los libros. Los libros descartados del canon se consideran apócrifos, que significa supuesto, fingido, y son los que no están confirmados en su autenticidad por la Iglesia. Hay otros que nunca se consideraron sagrados, como los textos encontrados en una cueva del Mar Muerto, en 1947.
Los judíos solo aceptan el CANON HEBREO: 39 libros del Antiguo Testamento (que ellos transforman en 24, uniendo algunos libros con otros). En el CANON ALEJANDRINO el Antiguo Testamento tiene los 39 libros del canon hebreo más 7 libros “apócrifos”. El CANON CRISTIANO, fijado por la Iglesia Católica en el siglo XVI, incluye el Antiguo y Nuevo Testamento.
Los libros del Antiguo Testamento de carácter puramente literario, como los Salmos o El Cantar de los Cantares, son muy pocos. En algunos predomina el interés filosófico o didáctico, como en los Proverbios. En otros los fragmentos poéticos suelen pasar inadvertidos porque se llega a ellos tras muchas páginas de lectura monótona y agotadora. En la poesía hebrea no había rima, si bien pueden aparecer aliteraciones u otros efectos sonoros. Lo fundamental está en el ritmo, el número de sílabas y la colocación de los acentos. 
Es frecuente el uso de PARALELISMOS, relación, por similitud u oposición, de dos o más versos, en la forma o en las ideas. Hay tres tipos de paralelismo en la Biblia. El SINONÍMICO tiene versos que dicen lo mismo con distintas palabras, con una estructura sintáctica semejante. (“¡No temas, porque contigo estoy yo!/ ¡No desmayes, porque yo soy tu Dios!”). El ANTITÉTICO es aquel en que un verso expone algo y el siguiente plantea lo opuesto, como en Proverbios: “El que labra su tierra se saciará de pan/ mas el que sigue a los ociosos se hartará de pobreza”. El SINTÉTICO O DE COMPOSICIÓN es una forma compleja: cada verso va añadiendo elementos, componiendo, desarrollando la idea.
En la Biblia se llama “hablar por parábolas” o “por semejanzas” a hacerlo empleando la comparación, metáfora, parábola, alegoría y personificación. Se recurre a ellas buscando una finalidad didáctica, se busca aclarar bien lo que se expresa. Pueden añadir belleza a la expresión, pero esa no es la finalidad principal. Se toman como elementos de referencia los que son sencillos, cotidianos, conocidos por todos.

LOS SALMOS 

Su nombre viene del griego Psalmos, que significa originalmente tocar un instrumento de cuerda o cantar al son de dicho instrumento. Son los cánticos religiosos de los hebreos, no eran poemas para ser leídos sino que se cantaban en procesiones o fiestas rituales. El libro de los Salmos tiene 150 poemas, escritos a lo largo de mil años de la historia hebrea. Aparece toda la gama del sentimiento religioso: el desamparo, el temor, la confianza, el amor por su Dios. La tradición atribuyó a David (rey, músico y poeta) un importante número de salmos.
Clasificación según su carácter literario:
a) HIMNOS. Los de alabanza exhortan a alabar a Yahveh, los de acción de gracias son referidos a una situación dolorosa que ha sido solucionada por su dios, y los mesiánicos anuncian la grandeza futura de los hebreos y el fin de sus enemigos.
b) PLEGARIAS. En las individuales el hombre enfermo, preso, perseguido, pobre, expone su situación, proclama su inocencia: él no merece ese castigo. Termina con un ruego, que lo recuerde, salve de la muerte, castigue a los que lo angustian. En las colectivas se plantean problemas a nivel nacional: la derrota, el exilio. Se pide el castigo a los enemigos, el favor divino, el retorno a la tierra propia.
c) CANTOS DE SABIDURÍA: plantean normas morales, exaltan la ley de Yahvé y su cumplimiento, aconsejan la confianza en Dios.


EL NUEVO TESTAMENTO

Es el conjunto de libros sagrados del cristianismo que hablan de la vida y enseñanzas de Jesús. Se compone de 27 libros considerados sagrados: los Evangelios (vida de Jesús), los Hechos de los Apóstoles (difusión de sus ideas), las Epístolas (fundamentación de su doctrina) y el Apocalipsis (libro profético, también llamado Revelación).
Evangelio significa “buena nueva”, y es una narración de la vida de Jesús y sus enseñanzas. Son escritos en griego entre los años 40 y 100 después de Cristo. Se ubican en una provincia del Imperio Romano, Palestina. De los cuatro Evangelios admitidos como sagrados, tres son muy similares, los escritos por Mateo, Marcos y Lucas, y se les conoce como “Evangelios sinópticos”; podrían provenir de la misma tradición oral, o se basaron en un mismo documento primitivo. El Evangelio según San Juan es más metafísico y doctrinario. 
El protagonista de estos libros es conocido con varios nombres en la Biblia: Jesús, Cristo, Mesías, entre otros. No dejó obra escrita pero su historicidad no se discute, ya que ha sido mencionado en numerosas obras de la época. La discusión estaría centrada en demostrar si existieron esos milagros, si era el Mesías, o un simple mortal con un gran carisma personal. La Biblia lo presenta como alguien que acepta su destino trágico sin negar sus enseñanzas, su persona se plantea como modelo de conducta, ideal de justicia, bondad, pureza y sacrificio. 

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO

Mateo, que llegó a ser uno de los doce apóstoles, fue en principio un cobrador de impuestos para los romanos, llamado Leví. Se transforma al ser llamado por Cristo, y por ello simbólicamente cambia su nombre: “Mateo” significa “don de Dios”. Su finalidad es demostrar que Jesús es el Mesías, y para ello selecciona y ordena los hechos de acuerdo a un plan y no siguiendo un orden cronológico. Abarca un breve lapso de la vida de Jesús, y da pocos detalles. Su estilo es simple, con muchas imágenes y abundantes citas del Antiguo Testamento.
El Sermón del monte es la primera manifestación detallada de su doctrina por parte de Jesús, encierra sus ideas fundamentales. Se exige al hombre el abandono de todo egoísmo, el exigirse lo mejor de sí mismo, haciendo hincapié en la interioridad del individuo, sus pensamientos, deseos e intenciones, más que en sus acciones. El discurso se pronuncia en un entorno agradable, con una multitud escuchando las suaves palabras de Jesús. La Antigua Ley, en cambio, se promulgó en el Monte Sinaí, sobre una roca, entre relámpagos, con palabras como truenos, que asustan y mantienen apartado al pueblo.
Podemos suponer que el texto ha sido conservado con el mayor de los cuidados, por tratarse de un discurso de Jesús. Se divide en tres momentos: las bienaventuranzas, los conceptos sobre el nuevo espíritu y la doble parábola final.
También Lucas habla de este sermón, aunque con mayor brevedad. Este autor plantea que Jesús sube al monte a orar y luego desciende al llano, donde se ubican sus oyentes, lo cual difiere de la versión de Mateo, quien sitúa a Jesús y sus oyentes en una montaña, tal vez para hacerlo más parecido al Antiguo Testamento, donde la Ley se promulga en el Monte Sinaí. Por otra parte, Lucas sólo menciona cuatro bienaventuranzas, seguidas por cuatro ayes o maldiciones, en un paralelismo antitético que recuerda el estilo del Antiguo Testamento. 
Las bienaventuranzas son una serie de bendiciones a los poseedores de cierta virtud, en función del bien que por ello reciben. Son nueve, aunque algunos autores cuentan ocho (uniendo dos de ellas) o más, si cuentan cada vez que dice la palabra “bienaventurado”. En distintas traducciones puede variar el orden, pero siempre son iguales la primera y la última. Se trata de un fragmento de “prosa rítmica”, en el cual cada frase está dividida en hemistiquios relacionados por la forma y los contenidos.

viernes, 10 de abril de 2015

6º: Información general sobre Baudelaire y su época

CHARLES BAUDELAIRE: información general.

Es un poeta francés nacido en 1821, en un siglo convulsionado políticamente (tras la Revolución Francesa, de 1789) y de gran heterogeneidad en lo literario, con movimientos como el romanticismo, parnasianismo y simbolismo. Es una época de consolidación del poder de la burguesía. Las ciencias tienen grandes avances, y la vida toda sufre un proceso de politización, que incluye a la literatura. Comienza a verse la obra literaria como mercancía en la publicación de “novelas por entregas” donde aparecía un capítulo por vez, en periódicos, para atrapar al lector y llevarlo a seguir comprándolo. Podríamos clasificar a Baudelaire como poeta post-romántico: se ha dicho de él que es el último de los poetas románticos y el primero de los modernos.

ROMANTICISMO   

La palabra  alude a un fenómeno artístico concreto que va desde fines del siglo XVIII hasta el XIX, cuyo nombre viene del francés “roman” (relato de aventuras) o del adjetivo inglés “romantic”, (que calificaba a cierto tipo de cuadros campestres, con paisajes crepusculares o nocturnos, melancólicos). Su auge del Romanticismo francés se dio en la primera mitad del siglo XIX.  Se ha dicho que es una revolución artística, paralela a la revolución política de 1789. 
Individualismo y egocentrismo. El hombre romántico tiene conciencia de la propia personalidad, de ser distinto a los demás, y afirma constantemente ese “yo” frente a lo que le rodea. En algunos casos llega a sentirse superior a todo lo otro: exalta su propia sensibilidad, sus emociones, pero también su infelicidad. Esto lo lleva al aislamiento y la soledad típicas de los románticos.

Soledad. Su actitud de búsqueda interior lo lleva a descuidar el mundo que lo rodea y refugiarse en lugares solitarios como castillos y cementerios. La soledad produce también dolor y lo lleva a ansiar la integración, la comprensión de los otros.

Evasión. Para escapar de ese mundo en el que no encuentra cabida su idealismo extremo, el romántico opta por escapar de la realidad inmediata que no le gusta. Esa evasión puede conducirlo a épocas pretéritas, como la Edad Media, o a lugares lejanos y exóticos, como Oriente o América.

Desengaño: el choque entre el yo romántico y la realidad produce en el artista un desengaño que lo lleva a enfrentarse con el mundo y rebelarse contra las normas morales, sociales, políticas y religiosas. La sensibilidad romántica se conecta con el llamado “mal del siglo”: la melancolía, el pesimismo. A veces esto constituía una postura, con más de fingido que de auténtico, una especie de moda.
Populismo: se revalorizan los elementos populares, como la música, el canto, las narraciones del pueblo. De ahí su obsesión por buscar las raíces de cada pueblo en su literatura y su cultura.
Libertad. Un poeta español del siglo XIX, Larra, afirma: “libertad en la literatura, como en las artes, como en la industria, como en el comercio, como en la conciencia. He aquí la divisa de la época”. En el arte se niegan a dejarse limitar por reglas. En la vida cotidiana buscan un estilo libre de vivir, conocido en general como “bohemio”. En lo nacional, a veces se relacionó con actitudes patrióticas.

Subjetivismo e irracionalismo. Frente a la razón se levanta la bandera del sentimiento, de ahí la importancia de emociones, sueños y fantasías. Se niega que la razón pueda explicar por completo la realidad. Se abandona la idea de que existan verdades fijas e inmutables que puedan ser descubiertas. Esto explica la preferencia de los románticos por lo sobrenatural, lo mágico y lo misterioso. Tal vez ligado a esto se produce un retorno a la religiosidad.

La naturaleza. Aparece en movimiento, con preferencia por la ambientación nocturna, identificada con los estados de ánimo del creador, como una proyección de sus sentimientos.
A Baudelaire se lo considera un romántico cuando renueva y usa la imagen poética y la metáfora, cuando cultiva lo exuberante y lo enfático, pero es anti-romántico cuando se resiste frente a todo lo emocional y sentimental, frente a todo lo bonito y fácilmente agradable. Por ejemplo, la melancolía en él se transformará en  un sentimiento más radical, el asco de sí mismo, una inmóvil e impotente desesperación. “Lo que siento es un descorazonamiento, una sensación de aislamiento insoportable, un miedo perpetuo a una desgracia vaga, una desconfianza completa de mis fuerzas, una ausencia total de deseo, una imposibilidad de descubrir distracción alguna, me pregunto sin cesar para qué esto, para qué aquello, ese es el verdadero espíritu del spleen, no me acuerdo de haber caído nunca tan bajo ni de haberme arrastrado tanto tiempo en el hastío” (1856). Si de acuerdo al gusto romántico predominaba la naturaleza espontánea y salvaje, en Baudelaire aparece distorsionada, contaminada, deformada y artificial. Es la naturaleza ciudadana, el producto de la técnica y la civilización, relacionada a la descomposición, la enfermedad y la muerte. En cuanto a la concepción del poeta, no es ya un vidente seguro de sí, de misión divina, sino un testigo del dolor y la dignidad humana. Aparece la conciencia crítica más profunda del romanticismo. Su poesía se hace filosófica y plantea al hombre debatiéndose entre el bien y el mal.
  

PARNASIANISMO

Entre 1860 y 1870 hay una reacción al Romanticismo de corte sentimental, confesional, que tiene a Teófilo Gautier como su principal representante: el Parnasianismo (deriva del mítico monte Parnaso de los griegos, donde habitaban las Musas, deidades protectoras de las artes). Proponen “el arte por el arte mismo”, y expresan sus ideas en revistas de corta existencia. La doctrina del arte por el arte era expresada por Gautier: “el arte es inútil en el sentido de que no presta ninguna utilidad. El poeta, artista por excelencia, es libre, dueño de su fantasía, y su obra no cumple ninguna función social. El arte no es un medio, sino un fin en sí mismo.”
Es un movimiento poético típicamente francés, que procura la objetividad, la impersonalidad. Reacciona contra el romanticismo confesional. Se trata de una poesía minuciosa, laboriosamente trabajada, donde lo formal cobra gran importancia. Se busca la belleza como un fin en sí misma, sin compromisos sentimentales, intelectuales, políticos o religiosos. Quieren tratar al verso con prudencia y paciencia, como el escultor al mármol. Muchos de ellos fueron conocidos a través de una antología de poetas llamada “El Parnaso contemporáneo”, de 1866, que incluso tenía poemas de Baudelaire. Esta corriente está presente en “Las flores del mal” en su absorbente culto a la belleza y la tendencia a no expresar sentimientos en primera persona.

    SIMBOLISMO   

Fue un movimiento literario que se desarrolló fundamentalmente en París, en las dos últimas décadas del siglo XIX. Plantea una postura contraria a los nacionalismos literarios. Muestra a los poetas de fin del siglo XIX y de principios del XX un universo sobrenatural, de misterio, que sólo pueden vislumbrar a través de los poetas “videntes”. El principal representante de esta corriente, el poeta Stephen Mallarmé, dirá en 1862: “toda cosa sagrada que quiere mantenerse se envuelve en el misterio”. El simbolista no busca expresar la realidad, sino trascenderla. El mundo real es símbolo de otra cosa que está más allá de lo sensible; los objetos se vinculan por analogías, correspondencias, ecos. El poeta debe relacionar esos dos mundos: el sensible y el trascendente.

Los simbolistas tienen una gran preocupación por el lenguaje, la suya es una poesía que explora la sonoridad del verso, pues “la poesía es música ante todo”. Significó una revolución en la versificación, que habría de culminar en el verso libre.

Baudelaire se encuentra entre los precursores del Simbolismo, aquellos que de alguna manera lo posibilitaron. Son similares su uso del símbolo poético, la sugestión musical de sus versos y su sentido del misterio, que plantea al poema como un enigma cuya llave debe encontrar el lector. Otras características simbolistas son la búsqueda de la melodía, la renovación del vocabulario, la liberación de las palabras de la lógica prosaica. “Nombrar un objeto es suprimir las tres cuartas partes del placer del poema, que consiste en la felicidad de volverse tal poco a poco; sugerir, he ahí el sueño”.
Algunos simbolistas fueron vistos como “poetas malditos” por su humor frío y cruel, su gusto por el terror y lo fantástico. La poesía sería como un puente al conocimiento metafísico.
     Baudelaire no pertenece en particular a una sola de las corrientes antes desarrolladas: él se anticipa a su tiempo, a la vez pertenece a él y lo supera, y resulta imposible de encasillar en una corriente o movimiento determinado. Su poesía es la base para todo el siglo XX.

        “LAS FLORES DEL MAL”

Tuvo como antecedente la publicación en 1851 de once poemas del autor en un periódico, bajo el título “Los limbos”. En 1855 se publicó en una revista bajo el nombre “Las flores del mal” un conjunto de dieciocho poemas y el libro apareció en 1857, dedicado a Gautier. El autor desechó dos títulos antes del definitivo: “Los limbos” y “Las lesbianas”. De inmediato provocó el escándalo por su temática. La justicia inculpó a Baudelaire de atentado a la moral pública, la edición fue retirada de circulación y se le prohibió volver a publicar algunos de esos poemas. En 1861 aparece la segunda edición, con 35 textos nuevos y la estructura definitiva. El autor concibió a la obra dividida en tres partes que sumaran cien poemas, en relación con la “Divina comedia”. Luego lo modificó, si bien insiste en que se trata de un todo orgánico y no una simple suma de partes. No son poemas para la mayoría, ni alcanzaron gran difusión hasta el siglo XX.

El libro está estructurado de modo tal que cada composición vale por sí misma, pero además por su relación con el conjunto. Hay seis secciones: SPLEEN E IDEAL (la más extensa, expresa la condición humana de Baudelaire, quien a través del amor y del tedio llega a la conciencia en el mal), CUADROS PARISINOS (el poeta contempla la ciudad y sus habitantes, es testigo de las calles de París, descubre en el exterior el reflejo del problema esencial de la condición humana: el mal), EL VINO (intento de huída a los paraísos artificiales que no puede conducir sino al fracaso), LAS FLORES DEL MAL (doce poemas que se constituyen en los apóstoles del mal), REBELIÓN (después de haber optado por el mal, el poeta ha optado por el jefe del mal: el Diablo) y LA MUERTE (muerte de los protagonistas y comienzo del gran viaje más allá de la vida, hacia lo nuevo).

6º: poemas que daremos de Baudelaire

LA DESTRUCCIÓN
El demonio se agita a mi lado sin cesar;
flota a mi alrededor cual aire impalpable;
lo respiro, siento cómo quema mi pulmón
y lo llena de un deseo eterno y culpable.

A veces toma, conocedor de mi amor al arte,
la forma de la más seductora mujer,
y bajo especiales pretextos hipócritas
acostumbra mi gusto a nefandos placeres.

Así me conduce, lejos de la mirada de Dios,
jadeante y destrozado de fatiga, al centro
de las llanuras del hastío, profundas y desiertas,

y lanza a mis ojos, llenos de confusión,
sucias vestiduras, heridas abiertas,
¡y el aderezo sangriento de la destrucción!





LA FUENTE DE SANGRE
A veces siento mi sangre correr en oleadas,
lo mismo que una fuente de rítmicos sollozos;
la oigo correr en largos murmullos,
pero en vano me palpo para encontrar la herida.
                       
A través de la ciudad, como un campo cerrado,
va transformando las piedras en islotes,
saciando la sed de cada criatura,
y coloreando en rojo toda la natura.

A menudo he pedido a estos vinos
aplacar por un solo día el terror que me roe;
el vino torna el mirar más claro y más fino el oído.

He buscado en el amor un sueño de olvido;
mas para mí el amor es un lecho punzante,
hecho para dar de beber a esas putas crueles.







EL ENEMIGO

Mi juventud fue sólo tenebrosa tormenta,
atravesada a veces por soles centelleantes;
las lluvias y los rayos hicieron tal estrago,
que pocos son los frutos bermejos del jardín.

Ahora, que he tocado el otoño de la idea,
es hora de emplear las palas y los rastrillos
y agrupar como nuevas las tierras inundadas,
donde las aguas cavan sus pozos como tumbas.

¿Quién sabe si las flores nuevas con las que sueño
hallarán en el suelo lavado como playa
el místico alimento con que harán su vigor?

_¡Oh dolor! ¡oh dolor! Come la vida el Tiempo,
y el oscuro Enemigo que el corazón nos roe
con sangre que perdemos crece y se fortifica!




sábado, 14 de marzo de 2015

CERP: Literatura Uruguaya, 1: Programa y bibliografía de la Unidad 1

LITERATURA URUGUAYA, 1
Programa del curso:
1) Petrona Rosende: información sobre su vida y obra; análisis de “Elegía”, “La Cotorra y los Patos” y “A los que hacéis versos por todo”
2) Bartolomé Hidalgo: la poesía gauchesca; concepto de diálogos y cielitos, inflexiones rurales en su lenguaje. Análisis de “Nuevo diálogo patriótico…”
3) Isidoro de María: las crónicas como forma privilegiada de la prosa uruguaya del siglo XIX. Análisis de dos de ellas.
4) Juan Zorrilla de San Martín: el Romanticismo en el Río de la Plata. Análisis de “Tabaré”.
5) Eduardo Acevedo Díaz: el realismo y naturalismo en nuestras letras, concepto de novela histórica y análisis de “El combate de la tapera”.
6) Literatura uruguaya en la frontera intercultural: Conde de Lautréamont, análisis de “Los cantos de Maldoror”.
7) Generación del 900, Modernismo y Modernidad.
a. Rodó: “Ariel”
b. Quiroga: “El hijo”
c. Mª Eugenia Vaz Ferreira: “Barcarola de un escéptico”, entre otros poemas.
d. F. Sánchez: “Barranca abajo”.

6º año: VOLTAIRE: "CÁNDIDO" CAP. 1 e información de época.

Voltaire: CÁNDIDO    
Capítulo I: De cómo Cándido fue criado en un hermoso castillo y de cómo fue arrojado de allí
Vivía en Westfalia, en el castillo del señor barón de Thunder-ten-tronckh, un mancebo a quien la naturaleza había dotado de la índole más apacible. Su fisonomía anunciaba su alma; tenía juicio bastante recto y espíritu muy simple; por eso, creo, lo llamaban Cándido1. Los antiguos criados de la casa sospechaban que era hijo de la hermana del señor barón y de un bondadoso y honrado hidalgo de la vecindad, con quien jamás consintió en casarse la doncella porque él no podía probar arriba de setenta y un cuarteles2, debido a que la injuria de los tiempos había acabado con el resto de su árbol genealógico.
Era el señor barón uno de los caballeros más poderosos de Westfalia, pues su castillo tenía puerta y ventanas; en la sala principal hasta había una colgadura. Los perros del corral componían una jauría cuando era menester; sus palafreneros eran sus picadores, y el vicario de la aldea, su primer capellán; todos lo trataban de "monseñor", todos se echaban a reír cuando decía algún chiste.
La señora baronesa, que pesaba unas trescientas cincuenta libras, se había granjeado por ello gran consideración, y recibía las visitas con tal dignidad que la hacía aún más respetable. Su hija Cunegunda, doncella de diecisiete años, era rubicunda, fresca, rolliza, apetitosa. El hijo del barón era en todo digno de su padre. El preceptor Pangloss era el oráculo de la casa, y el pequeño Cándido escuchaba sus lecciones con la docilidad propia de su edad y su carácter.
Pangloss enseñaba metafísico-teólogo-cosmólogo-nigología. Probaba admirablemente que no hay efecto sin causa, y que, en el mejor de los mundos posibles, el castillo de monseñor el barón era el más hermoso de los castillos, y que la señora baronesa era la mejor de las baronesas posibles.
Demostrado está, decía Pangloss, que no pueden ser las cosas de otro modo, porque habiéndose hecho todo con un fin, éste no puede menos de ser el mejor de los fines. Nótese que las narices se hicieron para llevar anteojos; por eso nos ponemos anteojos; las piernas notoriamente para las calzas, y usamos calzas; las piedras para ser talladas y hacer castillos; por eso su señoría tiene un hermoso castillo: el barón principal de la provincia ha de estar mejor aposentado que ninguno; y como los marranos nacieron para que se los coman, todo el año comemos tocino: en consecuencia, los que afirmaron que todo está bien, han dicho una tontería; debieron decir que nada puede estar mejor.
Cándido escuchaba atentamente y creía inocentemente, porque la señorita Cunegunda le parecía muy hermosa, aunque nunca se había atrevido a decírselo. Deducía que después de la felicidad de haber nacido barón de Thunder-ten-tronckh, el segundo grado de felicidad era ser la señorita Cunegunda; el tercero, verla cada día; y el cuarto, oír al maestro Pangloss, el filósofo más ilustre de la provincia, y, por consiguiente, de todo el orbe.
Cunegunda, paseándose un día por los alrededores del castillo, vio entre las matas, en un tallar que llamaban el parque, al doctor Pangloss que daba una lección de física experimental a la doncella de su madre, morenita muy graciosa y muy dócil. Como la señorita Cunegunda tenía gran disposición para las ciencias, observó sin pestañear las reiteradas experiencias de que era testigo; vio con claridad la razón suficiente del doctor, sus efectos y sus causas, y regresó agitada, pensativa, deseosa de aprender, figurándose que bien podría ser ella la razón suficiente de Cándido, quien podría también ser la suya.
Encontró a Cándido de vuelta al castillo, y enrojeció; Cándido también enrojeció. Lo saludó Cunegunda con voz trémula, y contestó Cándido sin saber lo que decía. Al día siguiente, después de comer, al levantarse de la mesa, se encontraron detrás de un biombo; Cunegunda dejó caer su pañuelo, Cándido lo recogió; ella le tomó inocentemente la mano y el joven besó inocentemente la mano de la señorita con singular vivacidad, sensibilidad y gracia; sus bocas se encontraron, sus ojos se inflamaron, sus rodillas temblaron, sus manos se extraviaron. En esto estaban cuando acertó a pasar junto al biombo el señor barón de Thunder-ten-tronckh, y reparando en tal causa y tal efecto, echó a Cándido del castillo a patadas en el trasero. Cunegunda se desvaneció; cuando volvió en sí, la señora baronesa le dio de bofetadas; y todo fue consternación en el más hermoso y agradable de los castillos posibles.

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EL SIGLO DE LAS LUCES (Prof. Mariela Rodríguez, Literatura)

El siglo XVIII también es conocido como la Ilustración, el Siglo de las Luces o el Siglo Filosófico. Se busca el saber en distintas disciplinas (ciencias naturales, historia, derecho, etc.) utilizando como instrumento la razón, con base en hechos reales, concretos. Veamos algunas de sus principales características.

OPTIMISMO

Se cree en el progreso indefinido de la humanidad. El intelectual era visto como el conductor espiritual de los pueblos.

LA ENCICLOPEDIA

El “Diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios” (o Enciclopedia) fue una obra del siglo XVIII que intentó abarcar todos los aspectos del saber humano de la época. El plan y la dirección general estaban en manos de Diderot, y en ella colaboraron los más grandes pensadores del siglo, entre ellos Voltaire. Sus objetivos eran transmitir conocimientos y a la vez cambiar la manera habitual de pensar de las personas. Tuvo gran influencia en la Revolución Francesa.

CRÍTICAS A LA RELIGIÓN

Muchos autores atacan la irracionalidad de los dogmas religiosos, la supuesta ignorancia que favorecen, la sumisión ante las injusticias que pregonan, la hipocresía de los sacerdotes, el negocio en que muchos han convertido su misión, la sujeción a autoridades arbitrarias, el engaño de los rituales y especialmente las guerras sangrientas que han desencadenado.

Una postura frecuente es el “Deísmo”, que implica la creencia en un dios a través de un culto íntimo, sin rituales ni intermediarios.

CONCEPCIÓN POLÍTICA, SOCIAL Y ECONÓMICA

El siglo XVIII hace de la libertad una ideología. Toma como ejemplo el régimen parlamentario de Inglaterra y su respeto a los derechos de los ciudadanos. Proponen el “despotismo ilustrado”, una monarquía gobernada por la Razón y los filósofos, y un Derecho natural, un orden social justo y armónico en el que hay que apoyarse para redactar las leyes

La prosperidad del Estado no se basa en la cantidad de metales preciosos que posea (tesis mercantilista) sino en el trabajo de sus habitantes, el relativo a la naturaleza (agricultura, ganadería, pesca, minería) y no tanto al comercio. Que el Estado no intervenga. La postura es “dejad hacer, dejad pasar; el mundo camina solo”. Esta es una libertad que resulta de fundamental importancia para la burguesía enriquecida del siglo XVIII.

VIDA SOCIAL

Se centraba en París. La nobleza de la corte se ve reemplazada por la burguesía ascendente, productiva. Los centros de reunión son salones, cafés y clubes. Los salones, generalmente recepciones en casa de alguna dama distinguida, son sitios donde reina la conversación brillante, el juego de ingenio, la galantería, el refinamiento.

LA LITERATURA DEL SIGLO VXIII

En POESÍA hay influencia de algunos prerrománticos ingleses, con un culto de la pasión acompañado del deseo de unión con la naturaleza, algo de poesía didáctica (con intención de enseñanza), y satírica (de crítica humorística). Suele ser artificial y fría, con temas morales, filosóficos y aun científicos. En PROSA se desarrollan las ideas (en ensayos y discursos), la prosa científica (en la Enciclopedia) y polémica (en el periodismo). De los novelas destacamos la filosófica (como “Cándido”), la epistolar (en base a cartas ficticias) y confesional (armada en base a supuestos diarios íntimos). En TEATRO es importante la tragedia y también hay un gran progreso de las comedias que buscan la expresión de ideas más o menos osadas, a veces prohibidas por la autoridad.




VOLTAIRE (1694- 1778) cultivó todos los géneros literarios. Inventó el cuento filosófico y en su obra hay poesías de temas variados, poemas épicos y dramáticos, ensayos, obras históricas y filosóficas, panfletos y una vasta correspondencia de la que se conservan unas diez mil cartas. Sus tragedias y poemas no perduraron en el tiempo, quizá por ser demasiado apegados a un concepto rígido del arte o porque la suya era una literatura comprometida, al servicio de una idea.