miércoles, 15 de julio de 2015

5º año: Cantos 1 y 3 del Infierno ("Divina Comedia")



CANTO I

A la mitad del viaje de nuestra vida me encontré en una selva oscura, por haberme apartado del camino recto. ¡Ah! Cuán penoso me sería decir lo salvaje, áspera y espesa que era esta selva, cuyo recuerdo renueva mi pavor, pavor tan amargo, que la muerte no lo es tanto. Pero antes de hablar del bien que allí encontré, revelaré las demás cosas que he visto. No sé decir fijamente cómo entré allí; tan adormecido estaba cuando abandoné el verdadero camino. Pero al llegar al pie de una cuesta, donde terminaba el valle que me había llenado de miedo el corazón, miré hacia arriba, y vi su cima revestida ya de los rayos del planeta que nos guía con seguridad por todos los senderos. Entonces se calmó algún tanto el miedo que había permanecido en el lago de mi corazón durante la noche que pasé con tanta angustia; y del mismo modo que aquel que, saliendo anhelante fuera del piélago, al llegar a la playa, se vuelve hacia las ondas peligrosas y las contempla, así mi espíritu, fugitivo aún, se volvió hacia atrás para mirar el lugar de que no salió nunca nadie vivo.

Después de haber dado algún reposo a mi fatigado cuerpo, continué subiendo por la solitaria playa, procurando afirmar siempre aquel de mis pies que estuviera más bajo. Al principio de la cuesta, aparecióseme una pantera ágil, de rápidos movimientos y cubierta de manchada piel. No se separaba de mi vista, sino que interceptaba de tal modo mi camino, que me volví muchas veces para retroceder. Era a tiempo que apuntaba el día, y el sol subía rodeado de aquellas estrellas que estaban con él cuando el amor divino imprimió el primer movimiento a todas las cosas bellas. Hora y estación tan dulces me daban motivo para augurar bien de aquella fiera de pintada piel. Pero no tanto que no me infundiera terror el aspecto de un león que a su vez se me apareció; figuróseme que venía contra mí, con la cabeza alta y con un hambre tan rabiosa, que hasta el aire parecía temerle. Siguió a éste una loba que, en medio de su demacración, parecía cargada de deseos; loba que ha obligado a vivir miserable a mucha gente. El fuego que despedían sus ojos me causó tal turbación, que perdí la esperanza de llegar a la cima. Y así como el que gustoso atesora y se entristece y llora con todos sus pensamientos cuando llega el momento en que sufre una pérdida, así me hizo padecer aquella inquieta fiera, que, viniendo a mi encuentro, poco a poco me repelia hacia donde el sol se calla. Mientras yo retrocedía hacia el valle, se presentó a mi vista uno, que por su prolongado silencio parecía mudo.

Cuando le vi en aquel gran desierto:

- Piedad de mí -le grité- quienquiera que seas, sombra u hombre verdadero. Respondióme:

- No soy ya hombre, pero lo he sido; mis padres fueron lombardos y ambos tuvieron a Mantua por patria. Nací sub Julio, aunque algo tarde, y vi Roma bajo el mando del buen Augusto en tiempo de los dioses falsos y engañosos. Poeta fui, y canté a aquel justo hijo de Anquises, que volvió de Troya después del incendio de

la soberbia llión. Pero, ¿por qué te entregas de nuevo a tu aflicción? ¿Por qué no asciendes al delicioso monte, que es causa y principio de todo goce?

- ¡Oh! ¿Eres tú aquel Virgilio, aquella fuente que derrama tan ancho raudal de elocuencia? -le respondí ruboroso-. ¡Ah!, ¡honor y antorcha de los demás poetas! Válganme para contigo el prolongado estudio y el grande amor con que he leído y meditado tu obra. Tú eres mi maestro y mi autor predilecto; tú sólo eres aquél de quien he imitado el bello estilo que me ha dado tanto honor. Mira esa fiera debido a la cual retrocedía; líbrame de ella, famoso sabio, porque a su aspecto se estremecen mis venas y late con precipitación mi pulso.

- Te conviene seguir otra ruta -respondió al verme llorar-, si quieres huir de este sitio salvaje; porque esa fiera que te hace prorrumpir en tales lamentaciones no deja pasar a nadie por su camino, sino que se opone a ello matando al que a tanto se atreve. Su instinto es tan malvado y cruel, que nunca ve satisfechos sus ambiciosos deseos, y después de comer tiene más hambre que antes. Muchos son los animales a quienes se une, y serán aun muchos más hasta que venga el Lebrel y la haga morir entre dolores. Éste no se alimentará de tierra ni de peltre, sino de sabiduría, de amor y de virtud, y su patria estará entre Feltro y Feltro. Será la salvación de esta humilde Italia, por quien murieron de sus heridas la virgen Camila, Euríalo y Turno y Niso. Perseguirá a la loba de ciudad en ciudad hasta que la haya arrojado en el infierno, de donde en otro tiempo la hizo salir la envidia. Ahora, por tu bien, pienso Y veo claramente que debes seguirme; yo seré tu guía, y te sacaré de aquí para llevarte a un lugar eterno, donde oirás aullidos desesperados; verás los espíritus dolientes de los antiguos condenados, que llaman a gritos a la segunda muerte; verás también a los que están contentos entre las llamas, porque esperan, cuando llegue la ocasión, tener un puesto entre los bienaventurados. Si quieres, en seguida, subir hasta ellos, te acompañará en este viaje un alma más digna que yo, te dejaré con ella cuando yo parta; pues el Emperador que reina en las alturas no quiere que por mediación mía se entre en su ciudad, porque fui rebelde a su ley. Él impera en todas partes y reina arriba; arriba está su ciudad y su alto solio: ¡Oh! ¡Feliz el elegido para su reino!

Y yo le contesté:

- Poeta, te requiero por ese Dios a quien no has conocido, que me hagas huir de este mal y de otro peor; condúceme adonde has dicho, para que yo vea la puerta de San Pedro y a los que, según dices, están tan desolados.

Entonces se puso en marcha, y yo seguí tras él.


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CANTO III

Por mí se va a la ciudad del llanto; por mí se va al eterno dolor; por mí se va hacia la raza condenada; la justicia animó a mi sublime arquitecto; me hizo la divina potestad, la suprema sabiduría y el primer amor. Antes que yo no hubo nada creado, a excepción de lo eterno, y yo duro eternamente. ¡Oh vosotros los

que entráis, abandonad toda esperanza!

Vi escritas estas palabras con caracteres negros en el dintel de una puerta, por lo cual exclamé:

- Maestro, el sentido de estas palabras me causa pena.

Y él, como hombre lleno de prudencia me contestó:

- Conviene abandonar aquí todo temor; conviene que aquí termine toda cobardía. Hemos llegado al lugar donde te he dicho que verías a la dolorida gente, que ha perdido el bien de la inteligencia.

Y después de haber puesto su mano en la mía con rostro alegre, que me reanimó, me introdujo en medio de las cosas secretas. Allí, bajo un cielo sin estrellas, resonaban suspiros, quejas y profundos gemidos, de suerte que al escucharlos comencé a llorar. Diversas lenguas, horribles blasfemias, palabras de dolor, acentos de ira, voces altas y roncas, acompañadas de palmadas, producían un tumulto que va rodando siempre por aquel espacio eternamente oscuro, como la arena impelida por un torbellino. Yo, que estaba horrorizado, dije:

- Maestro, ¿qué es lo que oigo, y qué gente es ésa, que parece doblegada por el dolor?

Me respondió:

- Esta miserable suerte está reservada a las tristes almas de aquellos que vivieron sin merecer alabanzas ni vituperio; están confundidas entre el perverso coro de los ángeles que no fueron rebeldes ni fieles a Dios, sino que sólo vivieron para sí. El Cielo los lanzó de su seno por no ser menos hermoso, pero el profundo Infierno no quiere recibirlos por la gloria que con ello podrían reportar los demás culpables.

Y yo repuse:

- Maestro, ¿qué cruel dolor les hace lamentarse tanto?

A lo que me contestó:

- Te lo diré brevemente. Éstos no esperan morir; y su ceguedad es tanta, que se muestran envidiosos de cualquier otra suerte. El mundo no conserva ningún recuerdo suyo; la misericordia y la justicia los desdeñan: no hablemos más de ellos, míralos y pasa adelante.

Y yo, fijándome más, vi una bandera que iba ondeando tan de prisa, que parecía desdeñosa del menor reposo; tras ella venía tanta muchedumbre, que no hubiera creído que la muerte destruyera tan gran número. Después de haber reconocido a algunos, miré más fijamente, y vi la sombra de aquel que por cobardía hizo la gran renuncia. Comprendí inmediatamente y adquirí la certeza de que aquella turba era la de los ruines que se hicieron desagradables a los ojos de Dios y a los de sus enemigos. Aquellos desgraciados, que no vivieron nunca, estaban desnudos, y eran molestados sin tregua por las picaduras de las moscas y de las avispas que allí había; las cuales hacían correr por su rostro la sangre, que mezclada con sus lágrimas, era recogida a sus pies por asquerosos gusanos.

Habiendo dirigido mis miradas a otra parte, vi nuevas almas a la orilla de un gran río, por lo cual, dije:

- Maestro, dígnate manifestarme quiénes son y por qué ley parecen ésos tan prontos a atravesar el río, según puedo ver a favor de esta débil claridad.

Y él me respondió:

- Te lo diré cuando pongamos nuestros pies sobre la triste orilla del Aqueronte.

Entonces, avergonzado y con los ojos bajos, temiendo que le disgustasen mis preguntas, me abstuve de hablar hasta que llegamos al río. En aquel momento vimos un anciano cubierto de canas, que se dirigía hacia nosotros en una barquichuela, gritando:

- ¡Ay de vosotras, almas perversas! No esperéis ver nunca el Cielo. Vengo para conduciros a la otra orilla, donde reinan eternas tinieblas, en medio del calor y del frío. Y tú, alma viva, que estás aquí, aléjate de entre esas que están muertas. Pero cuando vio que yo no me movía, dijo: Llegarás a la playa por otra orilla, por otro puerto, mas no por aquí: para llevarte se necesita una barca más ligera.

Y mi guía le dijo:

- Carón, no te irrites. Así se ha dispuesto allí donde se puede todo lo que se quiere; y no preguntes más.

Entonces se aquietaron las velludas mejillas del barquero de las lívidas lagunas, que tenía círculos de llamas alrededor de sus ojos. Pero aquellas almas, que estaban desnudas y fatigadas, no bien oyeron tan terribles palabras, cambiaron de color, rechinando los dientes, blasfemando de Dios, de sus padres, de la especie humana, del sitio y del día de su nacimiento, de la prole de su prole y de su descendencia: después se retiraron todas juntas, llorando fuertemente, hacia la orilla maldita en donde se espera a todo aquel que no teme a Dios. El demonio Carón, con ojos de ascuas, haciendo una señal, las fue reuniendo, golpeando con su remo a las que se rezagaban; y así como en otoño van cayendo las hojas una tras otra, hasta que las ramas han devuelto a la tierra todos sus despojos, del mismo modo los malvados hijos de Adán se lanzaban uno a uno desde la orilla, a aquella señal, como pájaros que acuden al reclamo. De esta suerte se fueron alejando por las negras ondas, pero antes de que hubieran saltado en la orilla opuesta, se reunió otra nueva muchedumbre en la que aquéllas habían dejado.

- Hijo mío -me dijo el cortés Maestro-, los que mueren en la cólera de Dios acuden aquí de todos los países, y se apresuran a atravesar el río, espoleados de tal suerte por la justicia divina, que su temor se convierte en deseo. Por aquí no pasa nunca un alma pura; por lo cual, si Carón se irrita contra ti, ya conoces ahora el motivo de sus desdeñosas palabras.

Apenas hubo terminado, tembló tan fuertemente la sombría campiña, que el recuerdo del espanto que sentí aún me inunda la frente de sudor. De aquella tierra de lágrimas salió un viento que produjo rojizos relámpagos, haciéndome perder el sentido y caer como un hombre sorprendido por el sueño.

5º año: información de "Divina Comedia"



INFORMACIÓN SOBRE "DIVINA COMEDIA"


LA EDAD MEDIA


El estudio de la época a la cual pertenece es fundamental para acercarse a la obra de Dante Alighieri, de la que se dice que es una "síntesis del pensamiento medieval". Recordemos que la Edad Media comprende un extenso período de tiempo, de los siglos V al XV aproximadamente, y que en general ha sido vista como una época de "oscurantismo". Los últimos cinco siglos, llamados “Baja Edad Media”, suponen un renacer en todos los planos de la actividad humana. Comienzan a resurgir las ciudades y la economía se hace monetaria y mercantil; los caminos se animan y llenan de viajeros y las clases altas comienzan a ver en el lujo en el vestido, en la mesa o en la ornamentación de la casa un símbolo de poder y un disfrute de lo terrenal.

El hombre cambia su visión de la divinidad, del miedo que lo dominaba en el comienzo de la Edad Media pasa ahora a sentirse protegido por un amoroso ser superior. El culto a la virgen María pasa a un primer plano y se la ve como intermediaria ideal entre el hombre y Dios. Por otra parte, la educación se va separando del poder de la Iglesia y surgen las primeras Universidades. Poco a poco las lenguas romances se van independizando del latín.


LA POESÍA EN LA BAJA EDAD MEDIA


a) Lírica trovadoresca:

Entre los siglos XI y XII es cultivada la “poesía provenzal”, creada por trovadores, poetas que también componen la música con que será acompañada, e interpretada también por juglares, quienes tocaban un instrumento musical y acompañaban sus espectáculos con trucos y acrobacias, para llamar la atención del público, en plazas o espacios abiertos. Generalmente los trovadores pertenecen a una clase social alta, a diferencia de los juglares, pero ambos gozan por igual de la consideración de los aristócratas.

La figura femenina se ve divinizada, producto del mayor refinamiento de las costumbres. La mujer, vista hasta ahora como un objeto doméstico, degradado en la medida en que era la cuna del pecado, comienza a ser el centro de la vida social. Se desarrolla el concepto del “amor cortés”, que implica una traslación del vasallaje político al sentimental: la dama (casada con otro) es el ser superior al que el enamorado rinde culto y ofrece su vida como servicio.

b) Poesía siciliana:

Surge alrededor del siglo XIII la primera escuela lírica italiana, que no tuvo gran originalidad, limitándose a los temas, motivos y métrica de la lírica provenzal, de la que hemos hablado.

c) Dolce Stil Novo:

Es una poesía vinculada a la concepción trovadoresca del amor cortés. La figura de la dama llega a su máxima idealización y su belleza física y espiritual es el estímulo para que el poeta encuentre, el camino a la perfección de la verdad. Ya no es simplemente una mujer: en ella se refleja el culto a la virgen María, renovado en esta época. Se produce una “angelización” de la mujer, que guía al intelecto al conocimiento del bien supremo. Los autores principales son Guido Guinizelli, Guido Cavalcante, y Dante.


DANTE ALIGHIERI


Nace en mayo de 1265 en un pueblito cercano a Florencia. Esta era en ese momento una ciudad dividida en dos bandos políticos llamados güelfos y gibelinos.

A los nueve años de edad Dante ve por primera vez a Beatrice de Portinari, a quien inmortalizará en su obra. De este encuentro dirá: “mi espíritu quedó tan preocupado que fue inhábil para todo, entregado por completo mi pensamiento al de la hermosa y gentil criatura”. Esta joven, que se casa con otro hombre en 1283, muere en 1290. Cinco años más tarde, Dante contrae matrimonio con Gemma Donati, con la que tendrá tres hijos, pero no olvidará sus fugaces encuentros con Beatrice, aunque estos no pasaran de un simple intercambio de saludos. Ella será la figura inmortal de “La Vita Nova” y será también la conductora de Dante en el Paraíso, en “La Divina Comedia”.

A partir de 1302 el poeta debe ir al exilio como consecuencia de su compromiso con sus ideales políticos, mientras las luchas civiles se continuaban en su ciudad natal, a la que él nunca podrá retornar. Muere en Rávena, en 1321.


LA DIVINA COMEDIA


La “Commedia” es un extenso poema escrito por Dante en lengua vulgar (es decir, no en latín), con 14.333 versos, obra maestra de la literatura italiana. Cuando hablamos de una comedia nos referimos a una obra dramática, y no parece lógico aplicar tal término a una obra que no está escrita para ser representada, sino que es un poema narrativo. El título tiene, sin embargo, su justificación porque en esa época se ponía mayor atención al contenido que a la forma para determinar la pertenencia a un género literario. La Comedia va de un comienzo agitado a un final sereno y tranquilo (del Infierno al Paraíso), y está escrita en lengua vulgar (toscano) y no en latín, como se acostumbraba. En el siglo XIV Bocaccio le agregó el calificativo “divina” por su calidad estética y su tema religioso.

La composición se ubica en los años de exilio de Dante. Se supone que el Infierno habría sido terminado alrededor de 1308, el Purgatorio hacia 1313 y el Paraíso poco antes de morir, en 1321. Narra un viaje por los tres reinos de ultratumba, tal como eran concebidos por la Iglesia de su época: Infierno, Purgatorio y Paraíso. La idea de ubicar la obra en el más allá no es original de Dante: en la antigüedad grecolatina hubo autores como Homero (“La Odisea”) y Virgilio (“La Eneida”) que hacen descender a sus personajes al mundo de los muertos. En cada región el poeta habrá de encontrarse con distintos espíritus, algunos procedentes del mundo real y otros que son solo mitos.


ESTRUCTURA:


Está escrita en versos de once sílabas (endecasílabos) agrupados en estrofas de tres versos (tercetos) con rima consonante, ya que riman el primer y tercer verso de cada estrofa, mientras el segundo marca la rima para la estrofa siguiente.

Estructuralmente es de una simetría rigurosa. Está compuesta por cien cantos, número considerado perfecto. Estos cantos se distribuyen en tres grandes partes, llamadas cánticas: el Infierno, con un canto de introducción y 33 cantos, el Purgatorio, con 33 cantos, y el Paraíso, con 33 cantos. Se nota una preocupación cabalística por parte del autor, el cual insiste en varias oportunidades con el número 3 y sus múltiplos. Este número tenía gran importancia para el cristianismo, derivado de la Santísima Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

LOS TRES REINOS


Para Dante, según el sistema de Tolomeo, nuestro planeta está inmóvil en el centro del mundo y a su alrededor giran las esferas celestes en las que están suspendidos el Sol, los planetas, las estrellas.

INFIERNO es la región de los condenados eternos, reina el dolor y la desesperanza, no existe posibilidad de salir y los castigos se repetirán idénticamente por siempre. Es un mundo de oscuridad, sin Sol y sin estrellas, reflejo de la condición moral del alma de los condenados. Una rica escenografía será el marco de este lugar, donde hay puertas, tumbas, murallas, castillos, ríos, lagunas, gusanos, serpientes, demonios, etc. Dante es guiado aquí y en la mayor parte del Purgatorio por Virgilio, escritor de la Antigüedad.

Dante lo concibe dividido en nueve círculos. A medida que se desciende el espacio es menor y más grave el pecado, hasta llegar al último círculo, el de los traidores, donde está Lucifer. Las culpas se ordenan en tres grandes categorías:

a) Pecados de INCONTINENCIA: es la incapacidad de frenar los impulsos con la razón (lujuriosos, glotones, avaros, pródigos e iracundos).

b) Pecados de BESTIALIDAD (herejes y violentos).

c) Pecados de MALICIA (traidores y fraudulentos).

El pecado es mayor cuanto mayor grado de racionalidad implica, los habitantes de los primeros círculos no hicieron más que dejarse dominar por las pasiones, mientras los últimos utilizaron su capacidad intelectual para hacer el mal. Quedan excluidos de esta división aquellos que no conocieron al verdadero Dios por vivir antes de la era cristiana y los niños que murieron sin ser bautizados. Sus espíritus residen eternamente en una región llamada Limbo, donde no hay castigos pero sí una eterna melancolía por no poder aspirar al Paraíso.

El PURGATORIO es un lugar transitorio, donde las almas se purifican con la esperanza de alcanzar el Paraíso. Dante lo concibe como una montaña en una isla. En la base hay una zona rocosa de difícil acceso: el Antepurgatorio; luego viene el Purgatorio propiamente dicho, dividido en siete terrazas donde el alma se purifica de los siete pecados capitales y en la cima hay una planicie, el Paraíso terrestre. Aquí se produce el encuentro entre Dante y Beatrice, que será en adelante su guía, sustituyendo a Virgilio, que no puede entrar al Paraíso.

El PARAÍSO se compone de nueve cielos, esferas luminosas concéntricas, sobre las cuales está el cielo de Dios, las jerarquías celestiales y los bienaventurados. Es el reino del espíritu absolutamente liberado de la carne, las almas nada lamentan de lo terreno y nada ansían, pues están completas en sí mismas.

lunes, 15 de junio de 2015

miércoles, 10 de junio de 2015

5º año: comentario de las Bienaventuranzas.

COMENTARIO GENERAL DE LAS BIENAVENTURANZAS


     Se llama bienaventuranzas a una serie de alabanzas o bendiciones a los poseedores de cierta virtud, en función del bien que por ello reciben. También son llamadas beatitudes, pues “beati”, en latín, significa bienaventurado. En cuanto a su número, aunque son nueve, algunos autores ven en ellas ocho, al unir la primera y la segunda, o diez, si cuentan todo sitio en que dice la palabra “bienaventurado”. Su orden puede variar según la traducción, pero siempre son iguales la primera y la última.
     Se trata de un fragmento de prosa rítmica, en el cual cada frase está dividida en dos hemistiquios, relacionados por la forma y los contenidos. El primero contiene una paradoja, ya que se alaba al poseedor de una cualiad por lo general despreciable según la valoración corriente. En Mateo las bienaventuranzas no tienen una atribución personal  ( “de ellos es...”) , mientras que en Lucas se dirigen inequívocamente a sus escuchas ( “vosotros...”).
     Al finalizar el capítulo 4 se plantea cómo Jesús se rodea de sus discípulos para predicar a la muchedumbre reunida, y cómo ya tenía gran fama de sanador y era seguido por personas de diferentes ciudades. Esto nos prepara para asistir al discurso de un líder, el cual en el principio del capìtulo 5 toma asiento, se rodea de sus discípulos y comienza a enseñarles.
                   “Bienaventurados los pobres de espíritu, 
                     porque de ellos es el reino de los cielos.”
      Aquí la pobreza es tomada como actitud espiritual, interna, frente a los bienes materiales. Es el hecho de haber vencido al deseo de posesión, la envidia, etc..En Lucas se habla de la pobreza material (“los pobres”), lo cual no deja lugar a dudas sobre su interpretación. Tal vez la riqueza se condene por el peligro de su mal uso, que conllevaría el olvido de los bienes espirituales superiores. No olvidemos que Cristo se dirigía a pescadores, artesanos, personas pobres, pero no en la miseria. Mahatma Gandhi afirmó en cierta ocasión “Yo no elogio la pobreza voluntaria a quienes padecen la pobreza involuntaria”. Jesús tampoco elogia la miseria, que es injusta, pero exige que, independientemente de lo que se posee, el espíritu esté libre del deseo de posesión.
     Los “pobres de espíritu” también podrían ser los humildes, los que reconocen ante Dios que nada tienen y nada son.
    La recompensa para ellos está presentada como una realidad presente, no futura. Los coloca en una posición de riqueza espiritual que contrasta con lo antrior, ya que se les da “el reino de los cielos”, forma muy propia de Mateo para referirse a la salvación del alma.
                      “Bienaventurados los mansos,
                        porque ellos poseerán en herencia la tierra”
     Para algunos críticos esta bienaventuranza sería una glosa de la anterior, lo que reduciría el número de bendiciones a ocho. Aquí la promesa sí tiene un carácter de futuro, y lo que se ofrece es la tierra. Esto recuerda al Antiguo Testamento, donde se prometía a los fieles la tierra de Canaán.
     El ser manso supone una actitud de altruismo, de paz, humildad y bondad, de la que Jesús mismo se puso como ejemplo en Mateo 11: 28 (“...aprended de mí, que soy humilde y manso de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”). No se está elogiando la abulia o la pereza, ya que en Proverbios se afirma : “desea el haragán, pero nada logra”, así como la simple indiferencia, criticada en el Apocalipsis.
     Tal vez haya aquí una referencia política, aconsejando a los oyentes la resignación y la confianza en Dios ante la dominación extranjera, en este caso del Imperio Romano. La idea sería que toda violencia está originada en el egoísmo, en el orgullo, que imposibilitan el verdadero amor, por lo cual se condenan sin importar el motivo. La causa noble no admite una defensa innoble.
                      “Bienaventurados los que lloran,
                       porque ellos serán consolados.”
     En algunas versiones se dice “los afligidos”. Es una bienaventuranza muy discutida, y también se encuentra en Lucas, por oposición a los que ríen. Es obvio que se habla del llorar para referirse a la causa del llanto, el sufrimiento. Estamos ante un recurso literario llamado sinécdoque, ya que se menciona una parte (el llanto) para sugerir la totalidad (el sufrimiento). La pregunta es si se está exaltando el sufrimiento como virtud en sí mismo, o si se exalta el motivo no explicitado (llorar por os sufrimientos ajenos, por la injusticia, por la conciencia de los propios pecados) o tal vez la actitud interior de aceptación, paciencia,el afán de purificación.
     No hay aquí un contraste entre los dos hemistiquios, sino que el segundo plantea la solución para el sufrimiento antes planteado. 
      Las tres primeras bienaventuranzas proponen la pobreza, mansedumbre y sufrimiento como motivo de bendición. Hay quienes han planteado que es esta una moral muy conveniente para los ricos, los verdugos, los tiranos. ¿Se está proponiendo una moral de esclavos, en beneficio de sus opresores? ¿Se está adormeciendo todo instinto de libertad, afán de justicia, todo esfuerzo de la dignidad humana por lograr el respeto que merece? La posición cristiana plantea que esto no es así, ya que las bienaventuranzas son una invitación al desprendimiento de los lazos con los que la soberbia y el orgullo esclavizan al hombre. Serían el planteo de una purificación esencial que llevaría a la práctica de la caridad, y por lo tanto puede considerárselas bienaventuranzas de liberación, seguidas por seis de grandeza.
                        “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia
                          porque ellos serán saciados.”
     Es la primera de las bienaventuranzas de solidaridad, de magnanimidad, que responsabiliza al hombre por la suerte de su prójimo. Se diferencia del planteo de Lucas, ya que este último habla de “hambre”, tomada en sentido material, literalmente. De este modo se parecería a la primera, la que habla de la pobreza, pero en Mateo adquiere un sentido dierente. Mateo hace una doble metáfora al hablar de la necesidad de justicia como hambre y sed y al referirse al logro de la misma como saciedad. Hambre y sed son necesidades primarias, urgentes, irresistibles y nunca saciadas definitivamente, con lo que no se alude al simple deseo de justicia o al simple malestar por la injusticia, estados superficiales que no son alabados aquí. La promesa contenida en el segundo hemistiquio asegura el advenimiento de un sistema esencialmente justo, donde tales necesidades serán saciadas.
                         “Bienaventurados los misericordiosos,
                           porque ellos alcanzarán misericordia”
     En este caso ambos hemistiquios contienen la misma raíz, que sólo una vez más aparecrá en el Nuevo Testamento, y que deriva de miseria y corazón (”cordia”), significando el amor a la miseria en el sentido de compasión, amor al prójmo, capacidadd e sufrir con él. La idea básica es que se obtiene lo que se da, como el perdonar para ser perdonado, no juzgar para no ser juzgado, etc.
                            “Bienaventurados los puros de corazón,
                             porque ellos verán a Dios”
     Aquí al corazón se le atribuye la capacidad de conocer, de ver como conocimiento, ver que sería terrible para el hombre común, pecador, que no podría resistirla. Recordemos que Dios en el texto bíblico aparece manifestándose como una voz, una nube, truenos y relámpagos, un ángel, entre otras formas. Se habla en este caso de los limpios o los puros, es decir, sin mancha o sin mezcla. ¿Quiénes serían? ¿Los ingenuos, los que no conocen el mal? Esto sería absurdo, pues limitaría el poder de Dios a los niños, y tomaría la ignorancia como una virtud. ¿Serán los puros de corazón los inocentes, que conocen el mal pero no lo practican? Podría ser, pero esto limitaría mucho las posibilidades, ya que el hombre es pecador por esencia. La acepción más probable es que se refiere a los rectos, los que conocen el bien y el mal, que pueden llegar a pecar pero se arrepienten sinceramente y que reconocen sin mentir todas sus acciones.
                            “Bienaventurados los pacíficos,
                              porque ellos sarán llamados hijos de Dios.”
      Es muy similar a la de los mansos, pero no se confunden: antes se enseñaba la pacificación de uno mismo, la mansedumbre, ahora, la lucha por la paz en la sociedad. La paz no aparece como ausencia de problemas, sino como un estado de serenidad profunda que permite al alma descubrir, tras el caos y el horror cotidianos, el rostro sereno e inmutable de Dios. La paz supondría la unión y coherencia con uno mismo, con los otros hombres y con Dios. No olvidemos, por último, que el Mesías es anunciado como un rey pacífico. El mesianismo sería una era de paz.
                              “Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
                               porque de ellos es el reino de los cielos”
     En este caso ambos hemistiquios retoman elementos mencionados con anterioridad. La justicia aparece aquí como causa de persecución y martirio, y quienes sufren por ella son alabados. Se accede a la salvación por el sufrimiento, lo cual es una idea transgresora, ya que antes se creía que éste era el castigo por un pecado anterior. Jesús plantea que el justo puede sufrir sin haber pecado, y que su dolor no es un castigo.
                             “Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan, y digan con mentiras toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.”    
     Esta es una paráfrasis de la bienaventuranza anterior, es decir, que explica o aclara su sentido. Extiende su significado, planteando otras posibles conductas de parte de los enemigos hacia sus seguidores. Se anuncian, con sentido profético, las luchas y sufrimientos futuros de sus seguidores. Jesús se equipara a la justicia al decir que “serán perseguidos por mi causa”, mientras antes dijo que serían “perseguidos por la justicia”. En este fragmento se pasa a una segunda persona concreta, definida: vosotros. Es un recurso oratorio mediante el cual Jesús sacude a  sus oyentes, rompiendo la monotonía de la pausa rítmica. con esto muestra a sus oyentes que ellos son los “bienaventurados” de los que hablaba antes. Cuando se menciona a los antiguos profetas se señala la continuidad con el Antiguo Testamento, muy presente a lo largo de todo el Sermón del Monte. 


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¡Suerte!

domingo, 7 de junio de 2015

6º año: Videos sobre el arte vanguardista del siglo XX

Miradas sobre el arte en el siglo XX



Vanguardias



Surrealismo



Expresionismo abstracto



6º año: Vanguardias artísticas del siglo XX

VANGUARDIAS ARTÍSTICAS DEL SIGLO XX


Estudiar el arte del siglo XX no parece tarea fácil, dado que hace poco ha terminado. Por otra parte, se trata de un período con gran variedad y diversidad de tendencias, lo que implica que no haya “escuelas poéticas”: cada poeta significa una actitud estética diferente, a menudo cambiante durante su vida. Hay una abundancia de material impreso que a veces llega a convertir al libro en un simple objeto para la sociedad de consumo. Por último, anotemos que son típicos del siglo XX el ritmo vertiginoso de la vida en las ciudades, las tensiones de la vida moderna, la masificación y el desarrollo de los medios de comunicación. Entre los acontecimientos culturales más relevantes mencionamos al cine, la radio y la TV, la informática, la exploración del espacio, los avances de Freud valorizando el inconsciente como campo de conocimiento del alma humana y los de Einstein y su teoría de la relatividad.
No solamente en lo cultural se han procesado grandes transformaciones, sino que también han tenido lugar importantes, y a menudo terribles, acontecimientos históricos. Podemos hablar de un antes y un después de las dos guerras mundiales a nivel artístico. Antes de la Primera Guerra la vida se caracterizaba por la euforia económica y social basada en el capitalismo. El hombre estaba embriagado por la cultura de la velocidad y los grandes progresos científicos y técnicos. A esto sucede, tras la guerra, la desilusión y el resquebrajamiento moral.
En el siglo XX   la poesía quebró la estructura rimada y la métrica, abandonando también el tradicional concepto de lo poético para abundar en lo no poético y hasta en lo antipoético, tomando en cuenta elementos ajenos a las imágenes que antes sugerían armonía y belleza.
Con una metáfora de la vida militar (vanguardias) se denominaron a sí mismas una serie de corrientes artísticas que sacudieron el panorama europeo desde antes de la Primera Guerra Mundial hasta los primeros años de la segunda postguerra. Se suceden a un ritmo muy rápido: Futurismo, Cubismo, Dadaísmo, Surrealismo, Expresionismo y otros. Muchos de ellos afectan por igual a las artes plásticas, al arte escénico o cinematográfico y a las letras. Algunos pasan como efímeras modas, otros dejan una huella imborrable.
La vanguardia no es una escuela, una tendencia o una manera determinada. Lo más representativo de ellas está en sus manifiestos. Un rasgo interesante fue el desinterés estético y la tendencia a considerar más importante la originalidad que la perfección. Todos los movimientos de vanguardia son antitradicionalistas: rompen con las normas y van contra todo lo tradicional. Esto explica su tendencia al escándalo, la excentricidad, el exhibicionismo. Son también cosmopolitas: surgen en diferentes países, dentro del continente europeo. Se busca lo irracional, lo que escapa a la inteligencia y sensibilidad de la mayoría de los hombres. Los poetas vanguardistas son muy individualistas: se proclama el subjetivismo o el capricho individual como factor decisivo en la creación. No es un arte para mayorías, sino para unos pocos. El arte en general comienza a usar el humor, un humor negro, desencantado. Otras características son el hermetismo (deliberada oscuridad de la obra, que cada lector interpretará a su modo), el rechazo a la imitación de la realidad, a lo anecdótico y decorativo, y la integración de todas las artes.

FUTURISMO

Fue el primer movimiento de vanguardia, surgido alrededor de 1910, en Italia, con Marinetti. “Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y la temeridad”. Es la tendencia literaria que refleja, en la poesía, la admiración por el maquinismo y el dinamismo del mundo moderno. Entre otras revolucionarias propuestas plantean que hay que destruir bibliotecas, museos y obras de arte, que fomentan la veneración por el pasado, y sustituir la asociación entre mujer y belleza por la asociación entre la máquina y la belleza. Proponen la utilidad de la guerra como higiene del mundo. Con el tiempo, algunos futuristas se fueron deslizando hacia el fascismo, sobre todo por su glorificación de la guerra, el militarismo y el patriotismo.
Formalmente atacan la gramática, la sintaxis y el “orden lógico” de las palabras, que serían obstáculos para la expresión de lo puramente sensible. Algunos autores futuristas fueron Maiakovsky, en Rusia, y Filippo Marinetti, en Italia.En 1912 se publica el “Manifiesto técnico de la literatura futurista”, firmado por Marinetti, donde se propone, entre otras cosas: destruir la sintaxis, disponer las palabras al azar, emplear los verbos en infinitivo (para expresarse por intuición, sin que intervenga el yo del escritor), suprimir adjetivos (que suponen una pausa, una meditación, algo no dinámico)  y los adverbios (porque dan a la frase una fastidiosa unidad de tono), abolir la puntuación y utilizar en su lugar signos matemáticos y musicales, introducir en el poema el ruido, el peso, el olor, innovar a través de la disposición tipográfica de la página, con diferentes letras y colores, sin renglones, con lo que el poema se acerca a la composición pictórica.

CUBISMO
 El Cubismo nace como escuela pictórica hacia 1907, pero el llamado cubismo literario arranca hacia 1913, con Guillaume Apollinaire, Max Jacob y Jean Cocteau, entre otros. Se propone descomponer la realidad para proceder a composiciones libres de conceptos, frases o imágenes. Se define al Cubismo como el arte de descomponer y recomponer la realidad, presentando los objetos en todas sus facetas a la vez, con proyección simultánea de imágenes. Concepción abstracta y cerebral del arte, afirma que para gustar de una obra de arte nuevo hay que aprender a comprenderlo, no entenderlo. A ello se añaden (sobre todo tras los famosos “Calligrammes”, de Apollinaire) especiales disposiciones tipográficas de los versos, formando “imágenes visuales”. El cubismo literario plantea que las palabras deben estar en libertad, sin puntuación, da gran importancia a las imágenes en relación con lo subconsciente, elimina lo anecdótico y descriptivo y utiliza el fragmentarismo y el humorismo como recursos frecuentes.

DADAÍSMO

El Dadaísmo, encabezado por Tristán Tzara, surge en Suiza, en 1916, y se destaca como el movimiento más rico en manifiestos y actos. Su nombre (elegido al azar, abriendo un diccionario con un cuchillo) es el de un balbuceo infantil: da-da. El movimiento Dadá o Dadaísmo implica la rebeldía contra la lógica, contra las convenciones estéticas o sociales, contra el sentido común. En el fondo, surge de un anárquico y  violento rechazo de una racionalidad que condujo al absurdo de una guerra. Propugna liberar “la fantasía de cada individuo”, superar todas las inhibiciones y recurrir a un lenguaje incoherente. Es la tendencia más radical y exagerada de la vanguardia, expresión máxima de la desintegración del arte. Atacan todos los valores tradicionales y proponen el desorden en la cultura, lo absurdo en vez de lo coherente, el humorismo ante lo serio y un escepticismo implacable.
Tzara: “Poned en un sombrero todas las palabras y sacad a la suerte: he ahí el poema dadá.” “El hombre no es nada. Medida con la escala de la eternidad toda acción es vana. Es inadmisible que un hombre deje huellas de su paso en la tierra.”
    Junto a Tzara, encontramos en Francia a André Breton, Paul Eluard y otros, que serían luego importantes surrealistas. En realidad, el Dadá preparó el camino al Surrealismo.


EXPRESIONISMO

    Nació Entre 1910 y 1933, como manifestación de dos grupos de pintores: “El puente” y “El jinete azul”. El Impresionismo era todavía un arte figurativo, mientras que el Expresionismo supone un paso más, se independiza de la realidad. Busca lo eterno, no las apariencias. Tiene un carácter moral, manifestado en su condena a la guerra  y su propuesta de fraternidad humana; es un arte comprometido con su realidad, que es instrumento de crítica social y política. No buscan la perfección formal sino la liberación de tensiones afectivas. Tienen un sentido trágico dela existencia, tratan temas intensos como la soledad, el dolor, el horror de la guerra, con un lenguaje altamente expresivo, que llega a la deformación de la realidad para plantear algo que subyace a un nivel más profundo. Reciben influencias del arte de las culturas primitivas, del arte de los niños y de los enfermos mentales, y fueron perseguidos por el nazismo como manifestación de un “arte degenerado”

SURREALISMO

El surrealismo es una de las revoluciones artísticas más importantes del siglo, que supone un cambio radical en la concepción del papel del arte y del trabajo del artista y que sigue vigente hoy, no sólo en la literatura, sino en el cine y en las más variadas manifestaciones culturales. El giro principal lo dará André Breton tras leer a Freud. En1924 publica el primer “Manifiesto surrealista”, que define la corriente en los siguientes términos: “automatismo psíquico puro, por el cual se intenta expresar verbalmente, sea por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Dictado del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón, fuera de toda preocupación estética o moral.” Se propone una fusión de realidad y sueño, que debe significar una nueva forma de conocimiento, al que se llega por lo inconsciente, lo onírico, la magia, la infancia, la demencia, los estupefacientes, el humor, el amor, entre otros.
El surrealismo no se presenta sólo como una renovación estética, sino que pretende ser una revolución integral. Plantea una liberación total del hombre: liberación de los impulsos reprimidos en el subconsciente (según Freud) por una razón sumisa a las convenciones morales o sociales, o liberación de la represión que (según Marx) ejerce sobre el hombre la sociedad burguesa. A la poesía le corresponde el liberar el poder creador del hombre, “al dictado de un pensamiento libre de toda vigilancia ejercida por la razón”, ya que la razón está contaminada. Hay diversas técnicas para “registrar” de forma incontrolada, libre, los estados de ánimo, los impulsos profundos. Así, se intenta una escritura automática, realizada sin reflexión, o se recurre a las asociaciones de ideas, a veces mediante el collage de palabras recortadas de periódicos, siguiendo oscuras sugerencias. También es importante la exploración de lo onírico como campo donde aflora el inconsciente, aunque en forma de imágenes ilógicas, que reflejan contenidos latentes.